miércoles 22 de mayo de 2024
Mirador Político

El factor municipal

La judicialización del reclamo por los fondos para obras públicas sustraídos por la Nación al municipio de la Capital, anunciada por el intendente Gustavo Saadi, se inscribe en el reordenamiento general del ecosistema político inducido por la irrupción de Javier Milei.

El exótico estilo presidencial invisibiliza acontecimientos que van marcando una rápida adaptación de los actores locales a las circunstancias impuestas por el colapso de las referencias nacionales.

Agresivo emergente de ese desplome, Milei opera como agente catalizador y acelera la transformación.

El accidentado proceso electoral que lo llevó a la Casa Rosada no solo erosionó o barrió liderazgos que parecían sólidos o en condiciones de aguantar el cambio de época. Además, posicionó otros dirigentes, que asoman cada tanto pero aún no cuentan con gravitación suficiente como para proyectarse.

Hay gobernadores e intendentes que fueron convalidados o surgieron de la crisis de representación, legisladores nacionales que comienzan a ganar cuerpo y protagonismo.

La magnitud, intensidad y profundidad del fenómeno Milei hace olvidar que apenas lleva cuatro meses de desarrollo. Es muy poco para pretender que el estupor sea superado.

Las maniobras en el fragmentado universo ajeno a la carpa libertaria son defensivas, orientadas por la asfixia administrativa que produce un ajuste ejecutado unilateralmente desde la Presidencia. De ahí el impulso a la regionalización de gobernadores como los de la Patagonia, en la estela abierta por la Liga del Norte Grande en tiempos de Alberto Fernández.

Más discretamente, el frente municipal comienza a organizarse con pretensiones similares de afianzarse como interlocutor en las negociaciones con la Casa Rosada.

Contacto en Córdoba

El 15 de marzo, Saadi participó en Córdoba de un encuentro que reunió a casi una veintena de intendentes de capitales y ciudades grandes del país.

La administración de San Fernando del Valle de Catamarca recibió allí un premio por su planificación integral otorgado por la Red de Innovación Local, pero el evento sirvió para que los jefes comunales expusieran un frente unificado ante la Presidencia, con un pedido de audiencia al ministro del Interior, Guillermo Francos, para participar de la discusión por la Ley de Bases y el Pacto de Mayo, además de expresar su solidaridad con el pueblo y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, jaqueados por el narcotráfico.

Aparte del anfitrión cordobés, Daniel Passerini, y Saadi, participaron Armando Molina (La Rioja); Emilio Durand (Salta); Emilio Lanari (Corrientes); Jorge Jofre (Formosa); Juan Manuel Llamosas (Río Cuarto); Juan Pablo Poletti (Santa Fe); Luciano Di Nápoli (Santa Rosa); Marcos Castro (Viedma); Mariano Gaido (Neuquén); Pablo Grasso (Río Gallegos); Raúl Jorge (San Salvador de Jujuy); Rosario Romero (Paraná); Rossana Chahla (San Miguel de Tucumán); Susana Laciar (San Juan); Ulpiano Suarez (Mendoza) y Walter Cortes (Bariloche).

Es un volumen importante, del que se desprende un elemento sugestivo: no hay intendentes del área metropolitana.

El dato no es menor. Los intendentes tienen un foro específico, que es la Federación Argentina de Municipios, pero ese espacio está colonizado por los caudillos del Conurbano bonaerense, que priorizan sus intereses y hacen valer su peso demográfico.

Los intendentes del interior se desmarcaron en Córdoba, del mismo modo que los gobernadores lo hicieron respecto de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

Diez días después del encuentro mediterráneo, Francos difundió a través de su cuenta de X una reunión con los intendentes de Córdoba, Mendoza y Paraná “para coordinar una reunión con los intendentes de capitales provinciales, tratar problemáticas en común de esas ciudades y evaluar prioridades para trabajar de manera conjunta”.

Pobre Francos. El paciente trabajo que hace para tratar de establecer vínculos institucionales razonables y lograr alguna consistencia parlamentaria para el programa libertario se estrella sistemáticamente en la insuflada intransigencia de Milei y sus recurrentes mandobles contras castas, nidos de ratas y degenerados fiscales.

Desde ese posteo del ministro del Interior no volvieron a registrarse novedades en el incipiente frente municipal.

A Milei, mientras tanto, parecen entusiasmarle más que el éxito del Pacto de Mayo las luminarias internacionales.

Tras ser designado junto a su hermana Karina “Embajador de la Luz” por lo más ortodoxo del judaísmo en los Estados Unidos, suspendió el viaje a Dinamarca que tenía proyectado para concretar la compra de 24 aviones caza F-16 y retornó a la Argentina para coordinar un “comité de crisis” ante el ataque de Irán a Israel.

El Presidente solo abandona Olivos y la Casa Rosada para viajar al exterior. Durante su aún corto mandato, las salidas de ese corral geográfico se circunscribieron a un viaje a Corrientes para participar de un encuentro libertario, otro a Ushuaia para reunirse con la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson y algunas incursiones a Mar del Plata para ver su ahora exnovia, Fátima Flores.

El emplazamiento de la Corte

La decisión de Saadi de abrir el frente judicial contra la Presidencia si en dos semanas no obtiene respuestas favorables a sus planteos administrativos por los fondos recortados coincide además con una escalada todavía suave de la tensión entre Milei y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tribunal que tiene la palabra definitiva sobre la validez del mega DNU, reclamos por recursos de las provincias que suman más de mil millones de dólares y, en breve, el descomunal incremento de las tarifas de energía eléctrica y gas.

Milei señaló que hay tres miembros de la Corte que tienen una posición “bastante poco amigable” con su gobierno. El trío aludido está compuesto por el presidente del tribunal, Horacio Rossatti y sus colegas Juan Carlos Maqueda y Carlos Rozenkrantz. El único “amigable” sería, de tal modo, Ricardo Lorenzetti, quien podría revertir su condición minoritaria si consiguen pasar el filtro del Congreso el polémico juez federal Ariel Lijo, que cubriría la vacante de Elena Highton, y Manuel García Mansilla, que reemplazaría a Maqueda.

Habrá que ver, pero Rosatti, con mucha diplomacia, lanzó su propio mensaje.

En una conferencia ante el Rotary Club de Buenos Aires, dijo: “Hay que darle una primera chance a la política: hay charlas, reuniones, negociaciones en el Congreso que seguimos con avidez, pero si la política no resuelve este tema (por las demandas contra el DNU y los recortes del Gobierno nacional a las provincias) la Justicia lo resolverá. No nos gusta que la judicialización sea el atajo para resolver los temas que no resuelve la política. Apostamos que estas cuestiones se resuelvan en el ámbito parlamentario o en el que sea; si no, lo resolveremos en un tiempo razonable”.

O sea, la Corte intervendrá si el diálogo fracasa. Es una enorme prerrogativa: ¿Cuándo considerará la Corte que el tiempo político está agotado?

Hay una frontera que puso el propio Milei: 25 de mayo, en Córdoba, con la firma del Pacto previa aprobación en el Congreso de la jibarizada Ley de Bases.

Tal vez Saadi también esté considerando la evolución de esa agenda, ahora condicionada por el emplazamiento de Rosatti.

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