domingo 19 de mayo de 2024
Editorial

El Estado, central en la gestión de la salud

La pandemia que irrumpió sorpresivamente a principio de 2020 puso a prueba los sistemas de salud de todos los países del mundo y, al mismo tiempo, evidenció la importancia del Estado en su rol estratégico de cuidado de la sociedad. Sin la actuación del sector público, y su articulación con el privado, las consecuencias de la pandemia hubiesen sido aún más devastadoras que las que se registraron.

Pasados cuatro años de aquel momento, y a casi de un año del fin de la pandemia, un informe publicado por la prestigiosa revista científica The Lancet da cuenta del grado de eficacia de las estrategias desplegadas por los distintos países para evitar que se disparen las tasas de letalidad y mortalidad. Las cifras oficiales de muertos difundidas por cada país son absolutamente insuficientes para medir el impacto: los subregistros de enfermos y fallecidos son muy importantes en algunos países. Por eso, resultan clave para cuantificar la gravitación de la enfermedad conceptos como las modificaciones en las estadísticas de mortalidad y de esperanza de vida en cada país, antes y luego de la pandemia.

El estudio difundido por The Lancet ubica a Argentina como uno de los países que mejor gestionó la pandemia entre las naciones de América Latina y el Caribe. En esta región, la tasa de muertes cada 1.000 habitantes fue de 1,99, casi el doble de la tasa global que fue de 1,04. La expectativa de vida al nacer, en tanto, cayó de 76 años en 2019 a 73,3 en 2021, lo que pone de manifiesto la incidencia del virus.

En función de la tasa de exceso de mortalidad y la caída de la expectativa de vida por nacer, las estadísticas surgidas de una investigación del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, Estados Unidos, señalan a México, Perú y Bolivia como algunos de los países más afectados en el periodo 2019-2021 por el Covid-19.

En el otro extremo, es decir, los países que mejor gestionaron la pandemia porque tuvieron una tasa menor de exceso de mortalidad y de caída de la expectativa de vida, se encuentran Uruguay, Costa Rica, Panamá y Argentina.

En Uruguay, la tasa de exceso de mortalidad fue de 0,49, seguido de Costa Rica (0,74), Panamá (0,81), Argentina (0,85) y Chile (1,03), mejores que muchos países centrales (1,03) como Canadá (0,95), Reino Unido (1,02), España (1,03), India (1,29), Estados Unidos (1,59) y Rusia (3,70).

Respecto de la caída en la expectativa de vida, en Argentina bajó de 76,9 años en 2019 a 76,1 en 2021 (-0,8), en Uruguay de 77,1 a 75,7 años (-1,4), en Panamá de 79,9 a 78,3 años (-1,6), en Chile de 80,6 a 79 años (-1,6) y en Costa Rica de 80,1 a 77,7 años (-2,4).

A modo de comparación, en Brasil la expectativa de vida se redujo 3 años y el exceso de mortalidad fue de 1,36.

En los casos en donde los indicadores fueron mejores, el rol del Estado fue central para lograrlo. Una enseñanza que el actual gobierno nacional debería tener en cuenta para acometer la gestión del actual brote de dengue.

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