domingo 5 de abril de 2026
El Mirador Político

El espejismo de la fractura

Deslumbrado por el espectáculo, el público que se congregó para la apertura del Poncho quizás no haya valorado la exhibición sobre la extraordinaria aptitud digestiva del peronismo que presenció

Deslumbrado por el espectáculo, el público que se congregó para la apertura del Poncho quizás no haya valorado la exhibición sobre la extraordinaria aptitud digestiva del peronismo que presenciaba: el candidato a presidente Sergio Massa compartiendo escenario con la víctima de las maniobras que lo elevaron al puesto, Eduardo “Wado” de Pedro, y con Aníbal Fernández, quien hasta no hace un mes era uno de los más entusiastas promotores de Daniel Scioli, el otro caído en la pelea para encabezar la oferta electoral oficialista.

Completó el cuadro artístico Raúl Jalil, el Miguel Strogoff al que la liga de gobernadores encomendó trasmitir a Alberto Fernández y Cristina Kirchner la imperiosa necesidad de concertar la lista de unidad para batallar contra Juntos por el Cambio en las PASO. Que al final no fue porque el kirchnerismo instigó la candidatura testimonial de Juan Grabois para cubrirse el flanco izquierdo, pero casi.

En cualquier caso, el peronismo postergó la resolución de sus diferencias para robustecer consistencia electoral y se disciplina bajo Massa, cuyas distancias ideológicas con los kirchneristas son ostensibles.

El tamaño del rococo que debieron comerse De Pedro y su altiva madrina atestigua la potencia de los jugos gástricos: sin eructar, al menos en público, el ministro del Interior se erigió en jefe de campaña de su victimario. París, y la provincia de Buenos Aires, valen tanto una misa como una herejía.

Un dato adicional sobre el aparato digestivo del entrañable y desairado “Wado”. Cuando marchaba hacia la candidatura presidencial al amparo de Cristina, se pronunció a favor de la nacionalización del litio propuesta por el kirchnerismo, anatema para las provincias litíferas que nadie en Unión por la Patria, ex Frente de Todos, ex Frente para la Victoria, osó recriminarle.

Massa fue aliado del gobernador jujeño Gerardo Morales, es mentor del reelecto gobernador de Salta Gustavo Sáenz, que lo acompañó en la fórmula presidencial de 2015, y se favoreció con las gestiones de Jalil, además de haber ratificado como secretaria de Minería de la Nación a la catamarqueña Fernanda Ávila.

No es difícil deducir qué opina de la nacionalización que seducía a su jefe de campaña.

Contraste

Mientras el peronismo cierra filas, la escalada de la interna entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich plantea enormes interrogantes sobre las chances de que el ganador en las PASO pueda retener el voto de su antagonista para los compromisos definitorios de la primera y segunda vuelta.

La agresividad es inercial.

Es probable que los miembros de Juntos por el Cambio supusieran que podían atacarse impunemente porque las diferencias en el oficialismo eran a su criterio tan inconciliables que derivarían inevitablemente en una fractura. Los desdoblamientos electorales de los gobernadores peronistas acaso contribuyeran a la construcción de este espejismo.

Pero el dúctil peronismo, como hizo en 2019 con Fernández, acomodó para mantener como mínimo su base electoral e invirtió el sentido de la duda. ¿Conseguirá Juntos por el Cambio conjurar las fugas y mantener su electorado íntegro después de las PASO?

El desempeño de Javier Milei y el nivel que podrían alcanzar la abstención y el voto en blanco son dos incógnitas que sobrevuelan ese enigma.

La cancha, que por la crisis parecía indefectiblemente inclinada a favor de la oposición, se ha emparejado.

Massa ha sido camaleónico tal vez en sus lealtades, pero es un neo-menemista que le disputa feligresía a Juntos por el Cambio.

Falsas balizas

Las variaciones a escala nacional morigeraron las expectativas que tenía la oposición catamarqueña de beneficiarse con un tsunami nacional de Juntos por el Cambio.

Las deficiencias derivadas del exceso de confianza son particularmente visibles en la Capital, donde se conjugan dos ingredientes principales.

Uno, obvio, que estimulaba conjeturas optimistas, es el impacto mayor que los acontecimientos nacionales tienen en la Capital y el Valle Central, que concentran más de la mitad del padrón provincial.

El otro quedó en evidencia recién esta semana: la dirigencia y los concejales capitalinos de Juntos por el Cambio no desarrollaron un trabajo político tendiente a diferenciarse de la gestión del intendente Gustavo Saadi, que va por la reelección. Por el contrario, hubo casi una mimetización, que Saadi subrayó en el marco de la polémica que disparó al revelar que el gobernador Jalil se comprometió a construir un nuevo hospital en la Capital.

Sus contendientes se agarraron de eso para recordar que el oficialismo nunca cumplió la promesa de edificar un Polo de Salud en terrenos que compró al Obispado.

La recriminación es un tanto forzada, porque el compromiso en todo caso era de Jalil, no de Saadi, pero revela las dificultades que los precandidatos Francisco Monti y Alfredo Marchioli tienen para encontrar antecedentes de alguna distancia crítica de Juntos por el Cambio con el intendente.

Saadi, insidioso, los mandó a estudiar el Plan Estratégico Integral 2030.

“Pudimos elaborar una hoja de ruta donde se planificó la Capital a mediano y largo plazo. Participaron todas las entidades civiles que hacen a la vida social de la provincia y participó la oposición. Es raro ver propuestas que están contradiciendo el propio Plan Estratégico que aprobó la oposición. Les aconsejo que lean cuáles son las obras que ya se están ejecutando”, dijo.

Por ahí la alianza opositora también maniobró en Catamarca orientada por un espejismo de diferencias peronistas insalvables, que llevarían a la ruptura entre Saadi y Jalil.

Falsas balizas. Monti y Marchioli se ven obligados a una exploración casi arqueológica para descubrir divergencias entre la representación de Juntos por el Cambio en el Concejo Deliberante y el Ejecutivo municipal. O a un esfuerzo imaginativo adicional para diseñar, sobre la marcha, el programa diferenciado ausente.

CAJÓN

Mientras el peronismo cierra filas, la escalada de la interna entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich plantea enormes interrogantes sobre las chances de que el ganador en las PASO pueda retener el voto de su antagonista para la primera y segunda vuelta.

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