sábado 21 de enero de 2023

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Cara y Cruz

El enigma Rojas

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A punto de cumplirse tres semanas del asesinato del ministro Juan Carlos Rojas, el caso continúa envuelto en un misterio y ninguna fuente oficial ha corroborado la existencia de elementos que incriminen a Silvina Nieva, única imputada en la causa, que estuvo presa una semana en base a una orden de detención nula.

Si bien los pesquisas explican su mutismo en la necesidad de blindar la investigación a intromisiones interesadas y no alertar a otras personas que eventualmente puedan estar involucradas en el homicidio, las evidentes deficiencias que signaron los procedimientos desde el origen inducen la suposición de que, en realidad, no están en condiciones de informar nada y aguardan que de las pericias todavía pendientes surjan datos firmes que les permitan justificar la detención de Nieva.

De lo poco que se filtró, lo único corroborado es que el examen de teléfonos y dispositivos informáticos confirmó que había una relación entre Rojas y la encartada, lo que permitiría sostener los agravantes de la imputación. Sobre el crimen en si, se habla de registros de cámaras de seguridad y manchas de sangre comprometedoras para Nieva, pero es imposible saberlo con certeza debido al secreto de sumario.

Muchos más son los hechos que habilitan a desconfiar del trámite judicial.

El cadáver entregado a la familia Rojas para el sepelio debió ser recuperado para practicarle una segunda autopsia después de que el gastronómico Luis Barrionuevo desacreditó suplantó la hipótesis de la muerte por causas naturales por la del homicidio.

La segunda autopsia confirmó que se trataba de un crimen.

Se la asignaron dos fiscales coadyudantes al fiscal Laureano Palacios, responsable de la “gaffe”, disposición que afianzó la idea de que no estaba a la altura del caso.

Nieva fue detenida sin orden de autoridad competente, imputada por homicidio doblemente calificado y mantenida en prisión durante una semana, hasta que el juez de Garantías ordenó liberarla.

Palacios fue relevado de la causa, que quedó a cargo de su colega Hugo Costilla, quien venía colaborando con él y tampoco advirtió que había una persona detenida por un delito gravísimo con una orden sin firma.

Increíblemente, a tres semanas del asesinato aún no se completan las pericias. Uno de los motivos fue la sucesión de fines de semana largos, cuyo goce nadie parece dispuesto a resignar. La detención irregular de Nieva se extendió justamente por eso.

La defensa de Nieva y el representante de la familia Rojas recién pudieron acceder al expediente dos semanas después de que fuera iniciado.

Hay un desafío de orden judicial: esclarecer el caso, pero más pernicioso para la Justicia es el problema político, que radica en el desplome de su credibilidad, que ya venía mellada, debido al raid de despropósitos.

Este aspecto no parece inquietar a los encargados de la investigación. En Catamarca mataron nada menos que a un ministro, se desconocen los móviles del homicidio y la instrucción parece empantanada. Las elucubraciones se multiplican.

¿Qué pasa si el fiscal Costilla no consigue reunir elementos suficientes para acreditar las sospechas sobre Silvina Nieva es culpable?

El derrotero de la causa ha sido tan accidentado que tales elementos deben alcanzar una contundencia muy superior a la habitual, porque hay algo incontrastable: al deteriorado prestigio de los investigadores le conviene que Nieva sea, y si Nieva no es deberán enfrentar las consecuencias de haberla tenido presa sin motivo.

En este contexto, enderezar el expediente requiere esfuerzos que nada tienen que ver con andar preocupado por las “filtraciones”.

Se viene Navidad, semana corta previa a Año Nuevo, la feria judicial. Palacios ya está en capilla del jury, que se reúne el martes para decidir si abre el proceso.

Es el séptimo fiscal que llega a esta situación desde 2017, récord de la magistratura provincial al que él agrega el propio: con la soga al cogote y el banquito ladeándose tras solo tres meses en funciones.n

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