jueves 2 de abril de 2026
Cara y cruz

El eje acechado

La absolución del fiscal Laureano Palacios provocó en Juntos por el Cambio un espejismo de unidad, que se exhibió en conferencia de prensa y se diluyó casi de inmediato para dejar expuestas divergencias que se hacen particularmente evidentes en el radicalismo.

El lanzamiento de la candidatura a gobernador del diputado nacional Rubén Manzi, con el respaldo de su Coalición Cívica, una facción del PRO local y varios radicales disidentes apresuró tiempos para cierres en los que hay que considerar una fecha clave: el miércoles de la semana que viene, 14 de junio, vence el plazo para inscribir las alianzas que competirán en las PASO.

Manzi madrugó y se hizo postular por “el equipo de Horacio Rodríguez Larreta”, en una ceremonia en la que también se presentaron precandidatos a intendente. Es decir: el “lilito” exhibió el embrión de una estructura autónoma de sus aliados radicales, que no formaron parte del lanzamiento: Flavio Fama, Francisco Monti, José “Chichí” Sosa y el bizuelismo residual que representa Natalia Herrera.

Fue el cierre de una maniobra que empezó con la distribución de un panfleto en el que Manzi aparecía con el diputado provincial macrista Enrique Cesarini flanqueando al alcalde porteño. En esta alianza hay un enroque medular: Cesarini sería candidato a diputado nacional para, en caso de ganar, dejarle los dos años del mandato que le quedan en la Legislatura provincial a Mariano Manzi, hijo de Rubén, que quedó al borde en 2021.

Al margen de las candidaturas de menor jerarquía, la jugada solo dejaría para los radicales “larretistas” la Intendencia capitalina, la Vicegobernación y la cabeza de la lista de diputados provinciales. ¿Se conformarán con eso?

Manzi no mermó el ritmo tras su lanzamiento y ayer presentó su precandidato a intendente de Valle Viejo: el dirigente radical Javier Espinoza, quien tras destacar que no hay en Catamarca ningún “armado serio” similar al de Manzi, dedicó algunas palabras a sus correligionarios, en particular a los de la Línea Celeste.

“¿Dónde estamos parados? (Tiago) Puente se lanzó en completa soledad, sin un referente de la línea o un plenario de la línea. Acá es el mismo camino de Tiago, en soledad y a ver cómo nos va. En la Línea Celeste, desde que Oscar Castillo no es presidente no sé quién la maneja”, ironizó.

Mientras Manzi se lanzaba, otra ala del PRO referenciada con Patricia Bullrich y acaudillada por el presidente del partido local, Carlos Molina, recibía a Federico Pinedo, exsenador nacional y fugaz presidente interino entre la salida de Cristina Kirchner y la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015. En esta reunión no se anunciaron candidaturas, pero participaron figuras del radicalismo: la diputada provincial Juana Fernández y el aspirante a la Gobernación Roberto Gómez, de la línea Morada, y el dirigente Víctor Quinteros, referentes de Facundo Manes.

Está por verse cómo digieren Fama, Monti y sus aliados la movida de Manzi y el PRO larretista. Juana Fernández, Gómez y Quinteros comienzan a enfilarse con Bullrich.

¿Dónde están Alfredo Marchioli y el castillismo residual, conducción del Comité Provincia de la UCR?

El adelantamiento de Manzi muestra un radicalismo tan fragmentado y disperso en sus liderazgos que no puede contrapesar con su estructura territorial el uso que de los presidenciables del PRO hacen sus socios. En tal dispersión, expresaron sus intenciones de ir por la Gobernación Marchioli, Monti, Fama y Gómez.

La escena refleja la insuficiencia de la interna como mecanismo de legitimación de las pretensiones de cada actor.

A cuatro días de la inscripción de las alianzas, a dos semanas del cierre de listas, el partido exhibe serias dificultades para sostenerse como eje articulador de la coalición opositora.

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