martes 9 de julio de 2024
Mirador Político

El dilema Paladino

Tras desplazar al radicalismo y sus socios al tercer lugar en las elecciones del año pasado, los libertarios catamarqueños escalaron en confrontaciones intestinas que abren grandes interrogantes sobre su futuro.

El sector obtuvo cinco bancas de diputados provinciales y quedó a un paso de entrar al Congreso debido principalmente a la tracción del fenómeno Javier Milei, potenciado por el fracaso de Patricia Bullrich.

La ola nacional contraria al peronismo con la que la representación provincial de Juntos por el Cambio esperaba beneficiarse se transformó en tsunami libertario, pero hay un ingrediente que a los acólitos del Presidente les convendría considerar: no afectó al oficialismo local, que se impuso por abismales 30 puntos de diferencia pese a que las elecciones provinciales se celebraron junto con las nacionales.

Este precedente inmediato se conjugará el año que viene con el hecho de que la figura del Presidente no estará a la cabeza de las boletas para hechizar votantes. El factor local recobrará su gravitación, mucho más si el Gobierno decide usar la prerrogativa de desdoblar sus comicios en marzo.

Los libertarios concurrirán a las urnas sin su principal insumo para enfrentar a un Gobierno ratificado con cifras contundentes y a una coalición opositora con mayor inserción territorial y rodaje, que espera tomar revancha de la humillación que les infirieron.

Construir y robustecer un esquema catamarqueño competitivo para afianzar lo obtenido en octubre pareciera ser el objetivo central lógico frente al escenario descripto.

Sin embargo, la mayoría del flamante bloque libertario, capitaneado por Adrián Brizuela y orientado por el titular de la ANSES, Pablo Agüero, prioriza la monopolización de la franquicia Milei en una estrategia expulsiva.

La bancada se fracturó con la deserción de Fernando Baigorrí, titular del Movimiento de Integración y Desarrollo, que lanzó junto al excandidato a gobernador José Jalil Colomé el espacio “Encuentro Libertario”.

Por cuerda aparte juega el empresario Javier Galán, exonerado antes de las elecciones, con el partido Unión Libertaria.

La sociedad capitalizada en las urnas a la sombra de Milei se rompió antes de siquiera comenzar a arraigar y tender puentes.

Descomposición

Se enzarzan los libertarios en una distorsión representativa clásica: buscan antes ser terminales de los esquemas metropolitanos que representantes de las corrientes e intereses provinciales.

Litigios similares se dieron con el kirchnerismo y con el macrismo, pero su caso se inscribe en un teatro de operaciones signado por la novedad de que la política del área metropolitana está sumida en una inestabilidad nitroglicerínica.

El fenómeno es producto de la crisis de los liderazgos alumbrados en ella, provocada a su vez por el colapso de una concepción que sobre todo los libertarios deberían tener en cuenta: Milei emergió del fracaso de las políticas diseñadas desde la metrópoli y aplicadas sobre el interior durante más de dos décadas. El triunfo de Milei es fruto del agotamiento de una lógica de articulación nacional.

El palco montado en la Quinta de San Vicente para el acto por el aniversario de la muerte de Perón fue muy indicativo de este desplome. El gobernador bonaerense Axel Kicillof, ultrakirchnerista, solo pudo sumar a su par riojano Ricardo Quintela y completó el cuarteto con la vicegobernadora Verónica Magario y la senadora catamarqueña Lucía Corpacci. Cristina Kirchner apenas pudo conseguir que asistiera su hijo, el diputado nacional Máximo, que está enfrentado con Kicillof. Ningún otro mandatario peronista se plegó a la celebración. Tampoco pudo Cristina disciplinar al peronismo en el Congreso para impedir que pasara la Ley Bases.

Los indicios de descomposición también son nítidos por el lado del macrismo.

Apenas sancionada la Ley Bases, Mauricio Macri hizo difundir un documento de la Fundación Pensar con críticas a la primera etapa de la gestión libertaria, le recriminó a Milei no haber acatado el fallo de la Suprema Corte que ordena devolver la poda de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires y rompió definitivamente lanzas con Bullrich, ministra de Seguridad de Milei que pretende fusionar al PRO en La Libertad Avanza.

Macri se repliega sobre su territorio, la CABA, que está gobernado por su primo Jorge.

Este movimiento es análogo al de los gobernadores de todos los palos, que operan para blindar a sus provincias de las turbulencias metropolitanas, más notoriamente desde que el paquete fiscal sancionado junto a la Ley Bases les dio previsibilidad sobre sus ingresos.

Se asiste a un proceso de provincialización y regionalización, de desmarque de los caciques provinciales, a la sombra de una Casa Rosada sin capilares significativos en el interior.

Para comprender el empecinado enfilamiento de Quintela con el kirchnerismo hay que considerar el escaso margen de maniobra que le deja la amenaza del clan Menem, aliado libertario, en La Rioja. Hay más resignación que convicción allí.

Karimenemistas

La facción que en Catamarca comandan Agüero y Brizuela responde a la secretaria general y hermana del Presidente, Karina Milei, quien está a cargo junto a los sobrinos de Carlos Menem de parar la estructura de La Libertad Avanza en todo el país. Con perfil mucho más bajo, también está la titular de la ANSES Regional y exdiputada nacional Myriam Juárez.

Es el afán de conservar el control exclusivo del “karimenemismo” catucho el que estimuló las rupturas libertarias.

Se quedaron con otros tres diputados de los cinco originales: Federico Lencina, Verónica Vallejos y Ana Lía Aguaisol. Vallejos es pareja de Agüero y Aguaisol viuda de Horacio Almada, que falleció a poco de asumir como jefe de la delegación del PAMI, donde lo reemplazó un ignoto Iván Rodolfo López como si no hubiera en Catamarca algún otro libertario en condiciones de cubrir el puesto.

Los “karimenemistas” mostraron su impermeabilidad en la Procesión de la Virgen del Valle. No permitieron que nadie más accediera al secretario de Culto de la Nación Francisco Sánchez, que visitó la Provincia en la ocasión para recibir de manos del obispo Luis Urbanc una estatuilla de la Morena ataviada con un manto que llevaba bordada en su pechera la imagen de Milei abrazándose con el Papa.

Inquieto por su exclusión, Galán sentó las bases de lo que vendría a ser el “adornismo”. Visitó a la cabeza de una delegación de escolares, al vocero presidencial Manuel Adorni, que forma con Karina.

De modo que habría “karimenemismo” y, en rigor, “kariadornismo”.

Desmarcados

Huérfanos de padrinos en la Casa Rosada quedaron Baigorrí y nada menos que el excandidato a gobernador Jalil Colomé, quien ocupó la candidatura por dos razones: era el que mejor medía y el resto prefirió postularse en casilleros que les garantizaran puestos.

Al lanzar “Encuentro Libertario”, Jalil Colomé fue lapidario con los “karimenemistas” y Galán.

“Mi experiencia a través del proceso electoral me definió que dos personas cometían actos altamente reñidos con la ética, sino ilegales, y con los cuales nunca estaría en el mismo espacio. Uno es Javier Galán y el otro Pablo Agüero. Con esas dos personas en ningún lugar puedo estar”, dijo.

Baigorrí se diferenció específicamente de Karina Milei.

“Nosotros no participamos de ese espacio. De hecho arbitrariamente desde ese espacio, después de las elecciones generales de octubre y antes del balotaje, se dejó afuera a mucha gente que puso su cara, su patrimonio. Hay gente que fue candidata en el interior y fue dejada de lado. Este nuevo espacio nace por eso, por los que fueron dejados de lado arbitrariamente”, señaló.

Delegado de Perón para las relaciones con el presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, Jorge Paladino cayó envuelto en suspicacias. La izquierda peronista los acusaba de ser delegado de Lanusse ante Perón y no de Perón ante Lanusse.

Intrigas de la política, pero los libertarios locales están ante lo que podría denominarse “el dilema Paladino”: representar a los catamarqueños ante Milei o, a Milei ante los catamarqueños.

Por ahora, se impone la posición que esgrime la terminal del “karimenemismo”.

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