jueves 22 de septiembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

El desafío del presupuesto

El proyecto de Presupuesto nacional para el año que viene consolida el rumbo que Sergio Massa...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
20 de septiembre de 2022 - 01:15

El proyecto de Presupuesto nacional para el año que viene consolida el rumbo que Sergio Massa le imprimió a la economía cuando asumió como ministro hace un mes y medio; austeridad, moderación y equilibrio son sus características centrales. «El Presupuesto que se presenta propende a la estabilidad macroeconómica, a la recomposición del poder adquisitivo de los ingresos y al fortalecimiento del mercado interno. Avanzar en el ordenamiento fiscal permitirá reducir el financiamiento monetario del déficit y conducirá hacia una situación de solvencia fiscal», señala el mensaje del Ejecutivo que acompañó la presentación al Congreso.

La economía argentina presenta en la actualidad una paradoja que solo se explica analizando en profundidad lo sucedido en los últimos años. Con muy altas tasas de inflación, el consumo sigue creciendo y el PBI también, al punto que a fin de año el gobierno podrá exhibir como logro dos años seguidos de crecimiento de la economía, algo que no sucedía desde hace más de una década. La inflación horada los ingresos de los asalariados de las clases baja y media baja, de modo que la dinámica de crecimiento se sustenta en el gasto de las clases alta y media alta. Estas últimas poseen los ingresos suficientes como para incrementar el consumo general, y además están volcando al mercado recursos que ahorraron en 2020 y 2021, años cuando la pandemia se manifestó con más fuerza y provocó el cierre de establecimientos vinculados al entretenimiento, la recreación y el turismo.

Pero este efecto del consumo postergado no se podrá mantener por mucho tiempo más. La reactivación de la economía, para ser sustentable, requiere también de un mayor poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos. Y para ello es menester controlar la inflación. Para lograrlo, Massa y su equipo prepararon un proyecto que propicia un enfriamiento moderado de la economía a los efectos de controlar también el crecimiento sostenido de los precios, además de cuidar recursos y reservas en consonancia con lo acordado con el Fondo Monetario Internacional. La baja de la inflación tiene como costo un freno al crecimiento.

La iniciativa prevé un crecimiento de la actividad económica para el 2023 del 2%, menor a la de los años anteriores (este año será de alrededor del 3,5%, por arriba del promedio regional, y el año pasado fue del 10%), un déficit primario que no sea superior al 1,9% (este año es de 2,5%) y una inflación anual del 60%, alrededor de 30 puntos porcentuales menos que la proyectada para este año.

El desafío para el gobierno es lograr un ordenamiento fiscal que tienda a cumplir con las metas pactadas con el FMI sin afectar a los sectores más vulnerables. Bajar la inflación es una meta lógica, pero no garantiza de por sí una mejora para este grupo. El ahorro debe practicarse sobre los gastos innecesarios que existen en el Estado, que son muchos, y no sobre la inversión social, que funciona como salvavidas para que los pobres no se hundan aún más.

Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Tres. son los penitenciarios que fueron detenidos en el SPP.

Te Puede Interesar