Entusiasmados por el éxito del chubutense Ignacio Torres, los gobernadores de la Patagonia reflotan el esquema regional para mejorar sus condiciones de negociación con la Casa Rosada.
Entusiasmados por el éxito del chubutense Ignacio Torres, los gobernadores de la Patagonia reflotan el esquema regional para mejorar sus condiciones de negociación con la Casa Rosada.
Es un modelo del que los mandatarios del Norte Grande supieron sacar provecho durante la gestión presidencial de Alberto Fernández, aunque en el ciclo Milei parezca más complejo volver a enfilar a las diez provincias que lo conformaron por las divergencias políticas de sus jefes y casos puntuales de animadversión presidencial como el del riojano Ricardo Quintela y el exgobernador de Jujuy Gerardo Morales.
El litio y la minería en general continúan siendo, sin embargo, un denominador común al menos para Catamarca, Salta y Jujuy, que integran la Mesa del Litio donde aún no se ha despejado una gran incógnita: quién reemplazará en la Secretaría de Minería de la Nación a la salteña Flavia Royón, caída en las represalias por el fracaso de la Ley Ómnibus.
La Asamblea de Gobernadores del Tratado de la Patagonia se reunirá el 7 de marzo en Puerto Madryn. Después del discurso ante el Congreso en el que Milei tiró la propuesta del Pacto de Mayo, Torres lo invitó a participar como gesto de distensión y afianzamiento de una nueva etapa en la relación entre Nación y provincias.
Los patagónicos venían hablando de la constitución del bloque desde antes de asumir el 10 de diciembre. En septiembre del año pasado se reunieron en Ushuaia para proyectar la constitución de un espacio regional en el Congreso que podría reunir 30 diputados y 18 senadores. Nada despreciable en la escena fragmentada.
Los mandatarios encontraron en la pelea por los fondos un estímulo adicional para acelerar la visibilización del proceso. Con Torres en el lugar de mayor exposición, confluyen en el foro Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Sergio Ziliotto (La Pampa), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). La Patagonia Rebelde.
La agenda es ambiciosa. Creación de una empresa mayorista de energía regional, provincialización de las centrales hidroeléctricas cuando terminen las concesiones y recuperación de la gestión de las áreas de hidrocarburos maduras, que YPF ya anunció que dejará para concentrarse en Vaca Muerta.
Con el Pacto de Mayo, Milei propuso una tregua que la mayoría de los gobernadores, extenuados por el bulliyng sistemático al que los sometía el Presidente, se apuraron a aceptar.
No hay elementos conflictivos en el decálogo, que es meramente declamativo. El tuétano del asunto estará en el interregno, donde se planteará el debate de fondo, que es la distribución de los recursos entre Nación y provincias y las potestades para administrarlos.
Ése es el cencerro que sacude Milei. Ayer mandó una señal nítida al entregarle el manejo de los fondos fiduciarios al ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, que es uno de los encargados de llevar adelante las tratativas con los gobernadores.
Salvo el potencial erosivo que le da a las redes sociales el hecho de que sea Milei quien determine quién es o no “casta” y el piromaníaco estilo presidencial, hay poco de nuevo bajo el sol libertario. Macri, también en minoría en el Congreso, aunque no fuera tan pronunciada como la de Milei, le entregó el control político de la obra pública a su ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Con eso atenuó los eventuales remordimientos de los gobernadores peronistas.
Frigerio es ahora gobernador de Entre Ríos y fue uno de los primeros en celebrar la distensión con la Rosada.
Ahora está del otro lado del mostrador, pero la experiencia ministerial le habrá dado algunos indicios sobre las ventajas de llevarse bien con la lapicera nacional.
Una relación tóxica con el poder es mejor que ninguna.n