miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

El botín de los fiscales

El impacto negativo que podrían tener las limitaciones en el ejercicio del oficio político que Javier Milei...

El impacto negativo que podrían tener las limitaciones en el ejercicio del oficio político que Javier Milei dejó expuestas durante el debate con Sergio Tomás Massa fue relativizado en el campo de los libertarios y sus aliados macristas –el flamante milei-macrismo- y traducido como un triunfo: como el éxito de Milei radica en el rechazo al profesionalismo político, el debate le sirvió en última instancia para ratificarse como la más genuina expresión de tal repudio, frente a un Massa tan sólido y astuto en la dialéctica que se afianzó a su vez como el más acabado producto de la denominada “casta”.

Amateur vs. profesional: cada contendiente se mantuvo en su casillero y, para el milei-macrismo, el debate habría sido en el peor de los casos electoralmente inocuo.

Pero una cosa es la poesía y otra las matemáticas. En el reñido escenario del balotaje, confundir una cosa con la otra podría resultar letal, de modo que, si bien es difícil saber cómo descifró la discusión el electorado, es obvia la importancia que tendrá el domingo la fiscalización de los votos. Para ambos bandos, por supuesto, pero resulta que la experiencia del esquema de Unión por la Patria para tales menesteres es infinitamente superior a la de los debutantes libertarios, tan cándidos que ni siquiera hicieron los planteos judiciales que correspondían por las supuestas trampas que, aseguró el propio Milei, les habrían hecho los mefistofélicos peronistas en la primera vuelta. Insisten con eso y tratan de instalar la idea de que el domingo podría perpetrarse un fraude en su perjuicio.

En este marco, Macri se reunió con Milei al día siguiente del debate para resolver las tensiones entre los equipos de ambos por el control del aparato de fiscalización. Las discordias obedecían al malestar de los libertarios por la irrupción de los macristas. Podrían atribuirse a celos inmaduros, pero se relacionan con un elemento bien característico del más frío profesionalismo político. Los cuadros libertarios ven a sus aliados macristas como una amenaza porque podrían disputarles espacios en el caso de acceder a la Presidencia.

“Macri y Milei saldaron la competencia entre los dirigentes de Juntos por el Cambio y los de La Libertad Avanza para controlar las elecciones del domingo. ¿Cuál es la raíz de la disputa? Sencillo: quien hace mérito en garantizar unos buenos comicios tiene derecho, en caso de ganar, a reclamar las oficinas del Estado nacional en ese distrito: Anses, Pami, Renaper, son el botín político en disputa. Vicios de la “casta”, que Milei no consigue erradicar”, consignó en su columna de ayer para La Nación Carlos Pagni.

Este criterio organizativo es mucho más eficaz que el dogma libertario y explica la rapidez de los reagrupamientos en distritos como Catamarca, donde la oposición tradicional de Juntos por el Cambio y el radicalismo fue desplazada al tercer lugar en la primera vuelta, cuarto, si se considera que el voto en blanco fue segunda fuerza.

Una parte del Juntos catamarqueño ve en el balotaje la oportunidad de una módica reparación de la descomunal paliza que sufrió el 22 de octubre, que resultaría doblemente satisfactoria si consiguen manotear algunos de los organismos nacionales con Milei en la Casa Rosada, vía gestiones de Macri. Carlos Molina, presidente del PRO local, no logró entrar a la Cámara de Diputados pero retiene el control de la aduana para sensibilizar al ingeniero. Las delegaciones locales de Anses, Pami, Desarrollo Social. Vialidad Nacional, etc, son instrumentos para la construcción política pero también garantía de buenos emolumentos, viáticos y cajas que no por chicas dejan de ser suculentas. Hasta con presidir YMAD se entusiasman algunos.

En esas expectativas está el móvil de la militancia por Milei para la segunda vuelta, que hace olvidar los denuestos dedicados por el candidato a los radicales. París bien vale una misa.

El domingo se consagrará un nuevo Presidente y está en juego el botín de los fiscales.

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