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Editorial

El año está perdido

27 de marzo de 2024 - 01:05

Después de meses de pasividad, por fin el Ministerio de Salud de la Nación decidió activarse y convocar a los ministros provinciales, en el marco del Consejo Federal de Salud, para abordar el brote de dengue más grave de la historia argentina, incluso superior al del año 2009. La magnitud de los números y los reclamos provinciales finalmente se conjugaron para provocar la reacción de las autoridades nacionales, que trocaron la pasividad por la proactividad, actitud más congruente con los desafíos que enfrenta el sistema de salud pública en las actuales circunstanciales.

En la temporada 2023-2024 ya se registraron hasta ayer más de 150.000 casos, que podrían ser muchos más, pues todos los expertos coinciden en que hay un subregistro muy evidente. No todas las personas que presentan síntomas compatibles con la enfermedad se realizan las pruebas para confirmarlos, como sucedía también con la pandemia de Covid-19. Y hay también, como sucede con el coronavirus, casos asintomáticos. De esa cifra, 134.000 ocurrieron este año. Los muertos registrados –habría también aquí un subregistro importante- alcanzan los 160.

El dengue se ha convertido en una enfermedad endémica. Y se ha extendido por casi todo el territorio argentino. Con prevalencia en el Noreste y Noroeste del país, se ha extendido incluso hasta centros poblados de la región patagónica.

Hasta hace algunos días, las autoridades nacionales se habían mostrado remisas a tomar acciones de prevención, como campañas de concientización, o tareas de articulación con los ministerios provinciales. De modo que debe celebrarse la convocatoria a las autoridades sanitarias provinciales por primera vez desde el inicio de la gestión: el último encuentro del Consejo Federal de Salud fue en noviembre.

Durante la reunión se discutió, pero no hay resolución positiva todavía, la inclusión de la vacuna contra el dengue en el calendario obligatorio. Por ahora, este tipo de vacunas se expenden en farmacias y por encargo, con costos muy elevados, inaccesibles para el común de la gente. Solo algunas provincias la proveen a algunos sectores de la población, como Misiones, Corrientes y Salta.

Cuando falta todavía por lo menos un mes para que bajen los casos por la llegada del frío, se puede decir que, en lo que respecta al dengue, el año está perdido. No hay mucho por hacer en materia preventiva, como no sea fumigar en aquellos lugares donde se registra mayor densidad de casos. Las acciones más estratégicas deberán adoptarse pensando en la temporada de calor venidera, que arranca en octubre y se extiende hasta abril. Esto es, el control y eliminación de larvas y lugares de criaderos, que deben ser planificadas y encaradas por los distintos niveles de gobierno y con la cooperación ciudadana.

Las campañas de concientización, que fueron eficaces en años anteriores para controlar los brotes o incluso, en algunos años, para que fueran muy leves, deben retomarse con énfasis y de un modo coordinado.n

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