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Editorial

El adolescente-adulto

29 de octubre de 2024 - 00:15

Un informe presentado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires logra cuantificar el impacto que la ludopatía tiene sobre la población adolescente en esa jurisdicción. Según el estudio, uno de cada cuatro estudiantes de escuelas secundarias participó en apuestas online al menos una vez y casi la mitad lo hizo en sus hogares.

Si bien el trabajo se circunscribe a un distrito en particular, se sabe que el fenómeno de las apuestas online es problema generalizado. No hay estadísticas elaboradas respecto de la situación en Catamarca, pero en nuestra provincia también los chicos y chicas (los varones en mayor medida) apuestan de ese modo. No es un fenómeno al que deba subestimarse, porque no se trata simplemente de un entretenimiento más en el entorno digital, sino que en muchos casos termina en adicción difícil de controlar.

El informe mencionado indica que el 13% de los adolescentes que participaron del estudio admitió que le resulta difícil o muy difícil detenerse en la compulsión de apostar. Seguramente el porcentaje de apostadores compulsivos en este segmento etario es mayor al 13%: muchos no admiten serlo, o ni siquiera son conscientes de ello. Creen que pueden manejarlo pero no es así.

Los datos surgen del trabajo “Adolescentes y apuesta online. Diagnóstico sobre un fenómeno que trasciende el entorno digital”. Según el análisis del estudio, el creciente fenómeno de las apuestas online entre adolescentes es transversal y no hallaron diferencias significativas por los niveles socioeconómicos de los estudiantes, el tipo de escuelas a la que asisten –privada o pública– o la zona geográfica donde viven.

La ludopatía, o adicción al juego, es un trastorno psicológico caracterizado por una necesidad imperiosa de apostar, a menudo desmedida y al margen del daño o las consecuencias negativas que pueda acarrear esta práctica. Si bien es un trastorno que viene creciendo desde hace décadas, es en los últimos años donde ha alcanzado niveles extremadamente preocupantes, afectando cada vez más a jóvenes, adolescente e incluso niños. Es que la posibilidad de apostar desde un dispositivo electrónico, por ejemplo un celular, ha simplificado y al mismo tiempo masificado esta práctica.

Los expertos en el tema señalan que lo que se requiere es mayor control estatal. El Estado no solo no controla como debería sino que además, de un modo indirecto, alienta la consideración de los adolescentes como adultos. María Rosa Muiño, la defensora del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, considera que el sector de La Libertad Avanza “armó un caminito discursivo que después apoya con los hechos: habilita que los menores de 13 años operen en bolsa, están discutiendo la baja de la edad de imputabilidad, están poniendo en discusión si los niños en vez de ir al colegio tienen que poder elegir ir a trabajar. Están construyendo un adolescente-adulto, un niño-adulto que tiene que generar recursos para sí mismo, para la familia, para lo que fuere”.

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