sábado 28 de enero de 2023

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Editorial

Efecto inevitable del bochorno

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Como un efecto inevitable de la escandalosa pelea entre oficialismo y oposición en la Cámara de Diputados de la Nación, numerosos proyectos de importancia quedaron sin tratamiento y hay fundada incertidumbre respecto de cuándo podrán ser tratados, considerando que la relación política entre ambos bloques mayoritarios ha quedado prácticamente quebrada.

La sesión del miércoles de la semana pasada finalizó abruptamente cuando los legisladores de Juntos por el Cambio se retiraron del recinto entre gritos, insultos y gestos obscenos. En consecuencia, no se pudo tratar, como estaba previsto, la creación de ocho universidades nacionales, iniciativas que son largamente esperadas por las comunidades que se verán beneficiadas por la puesta en marcha de esas casas de altos estudios. Cinco de las universidades funcionarán, cuando se apruebe el proyecto de su creación, en la provincia de Buenos Aires, una en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una en Río Tercero (provincia de Córdoba) y una en Entre Ríos.

La creación de las universidades nacionales iban a ser aprobadas si la sesión se hubiese desarrollado. Cuentan con el apoyo del Frente de Todos y de los bloques más chicos. Respecto de Juntos por el Cambio, hay dos posiciones sobre el tema. Los legisladores radicales se muestran favorables a este tipo de iniciativas, y de hecho la conformación de la universidad en Río Tercero es un proyecto impulsado por el radicalismo. Pero hay otro sector, integrado mayoritariamente por los representantes del Pro, que son refractarios a este tipo de iniciativas. Consideran que los recursos volcados son un gasto y no una inversión. Se recordará la expresión de Mauricio Macri respecto de “caer en la universidad pública”, o las de María Eugenia Vidal cuando sostuvo, para oponerse a la creación de universidades en el territorio que entonces gobernaba, que “nadie que nace pobre llega a la universidad”.

Aunque en lo que va del siglo se han creado numerosas universidades, el país está todavía por debajo del promedio de varios países latinoamericanos en lo que respecta a cantidad por número de habitantes. En Argentina hay una universidad cada 330 mil habitantes, mientras México tiene una cada 43 mil personas y Brasil una cada 85.000.

Los argumentos para la multiplicación de universidades en todo el territorio nacional son abundantes. A diferencia de otras épocas, la actual exige cada vez más capacitación para el acceso al mercado laboral. Los títulos secundarios no alcanzan y a veces, en determinados niveles profesionales, tampoco los títulos de grado de las universidades.

La parálisis legislativa resultante de la escandalosa pelea entre oficialismo y oposición provocará que el tratamiento de estos proyectos se postergue. Una derivación del deterioro de la calidad de las instituciones de la república, problema ya casi endémico cuya responsabilidad puede atribuírsele por partes iguales a las fuerzas políticas hegemónicas.

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