jueves 23 de mayo de 2024
Sucedió en febrero de 2022 en Pomán

Dos acusados de ultrajar a joven con discapacidad, en silencio

Ayer se inició el debate. La víctima tiene un retraso madurativo. Su hermano realizó la denuncia y ratificó sus dichos.

César Ariel Zárate y Juan Alberto Bambicha comparten el banquillo de los acusados. Ambos fueron imputados por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. Ayer en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación se dio inicio al debate en su contra. La víctima es un joven de 25 años con retraso madurativo.

Por tratarse de un delito de instancia privada, la audiencia se desarrolló a puertas cerradas. El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros, quien está acompañado por la asesora de Menores e Incapaces Carolina Acuña Barrionuevo. La defensa es ejercida por los abogados del foro local Juan Pablo Morales, en representación de Bambicha, y Fernando Contreras Del Pino, quien asiste a Zárate. También estuvo presente la psicóloga de la Oficina de Asistencia a la Víctima de Delitos del Poder Judicial Soledad Leiva, quien acompañó al damnificado.

Los acusados optaron por mantenerse en silencio. No obstante, se leyó lo que oportunamente habían declarado en la etapa de investigación. Zárate había negado la acusación en su contra. Aseguró que jamás había estado a solas con la víctima. “Soy inocente”, había asegurado. Bambicha también habría negado la acusación e insistido en su inocencia.

En esta primera audiencia declaró el hermano de la víctima, quien había realizado la denuncia en la comisaría de Pomán. Frente al estrado, el denunciante confirmó sus dichos. El joven víctima, debido a su diagnóstico, no pudo declarar. Sin embargo, se incorporaron por su lectura las declaraciones realizadas oportunamente.

Luego, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. El debate se reanuda el lunes, con una ronda de testigos.

Escucha adecuada

Niños, niñas y adolescentes como personas con discapacidad forman parte del grupo de personas socialmente vulnerables. El abuso sexual suele ser una forma de violencia. Ante la sospecha o duda de vulneración de su integridad sexual se debe realizar la denuncia.

A la vez, especialistas en la temática advierten que se debe habilitar el diálogo con un acercamiento tranquilo, en un ámbito de privacidad, sin exponerlos. “Tenemos que preparar el ambiente para que, si el niño quiere abrirse, pueda hacerlo. Que nos cuente lo que le está pasando no equivale a que le hagamos todas las preguntas que queramos. Es muy improbable que nos diga todo de una sola vez y con lujo de detalles. Habilitar el diálogo no es habilitar un interrogatorio”, se aclaró.

A la vez, se indicó que muchas veces el relato es fragmentario, “en pedacitos o en tirones”, lo que se vincula con la memoria de la niña o el niño. “Es importante que sean los profesionales capacitados quienes indaguen acerca de cómo ocurrieron los hechos. Por eso, no debemos preguntar detalles sobre la forma en que se dio el abuso; tampoco intentar completar las frases o adelantarnos a las respuestas de la niña, niño o adolescente. Lo que sí debemos es intentar saber quién fue el agresor o la agresora a través de su relato para poder protegerlo de nuevos abusos, pero sin inducir respuestas con preguntas del tipo: ‘¿Fue tu abuelo?’ ‘¿Fue tu tío? o ‘¿Te hizo tal cosa?’”, se aclaró.

En este sentido, se recomienda usar preguntas indirectas, como: “Te noto triste o raro, ¿te ocurrió algo que te esté preocupando?”. También pueden hacerse otras preguntas más concretas a partir de aquello que nos llama la atención, por ejemplo: “Te veo rara desde que volviste de vacaciones. ¿Pasó algo que quieras contarme?”.

Es importante no tratar de calmar la propia curiosidad o angustia sino habilitar un canal de comunicación. Si el niño, niña o adolescente no puede contar nada o si se repliega más, no se debe insistir con preguntas. Es importante transmitir confianza, que si no quiere hablar y contar en ese momento está bien, que lo haga cuando quiera, que puede contar siempre con nosotros, se detalló.

“Si el niño o la niña te devela que ha sido víctima de abuso, tené en cuenta que suelen elegir a un adulto en quien confían para contarles y que generalmente se sienten avergonzados, culpables, con mucho miedo e impotentes. Si te lo está contando, ese adulto de confianza sos vos. Poder contarlo implica un gran logro y es muy importante darle completo apoyo: “Fuiste muy valiente en contármelo, vamos a hacer todo para protegerte”, comentaron.

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