domingo 14 de abril de 2024
Mirador Político

Dislates for export

“Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes”. Lord Palmerston

Como si los problemas que lo desafían en la Argentina fueran pocos, el presidente Javier Milei provoca crisis diplomáticas y se mete en trifulcas ajenas.

Los conflictos de esta semana con Colombia y México se sumaron a un encadenamiento de disparates “for export”, que proyectan la figura de un mandatario que subordina las más elementales razones de Estado a su fascinación por las candilejas internacionales, con el agravante de que parece incapacitado para adoptar formatos retóricos diferentes al de los insultos.

El incidente con Colombia se anota en las divergencias ideológicas entre Milei y el presidente de ese país, Gustavo Petro. La nueva escalada se disparó cuando a principios de marzo Milei llamó “comunista asesino” al colombiano, que en su juventud formó parte del movimiento guerrillero M-19.

Estas manifestaciones fueron rechazadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia a través de un comunicado en el que subrayó el carácter “reiterado” de los agravios de Milei. Petro consultó a su embajador en Argentina, Camilo Romero y pidió expulsar al embajador argentino en Colombia, Gustavo Dzugala.

La canciller Diana Mondino tuvo que salir a aclarar que las relaciones diplomáticas con Colombia no están rotas, aunque no pudo asegurar que Milei vaya a disculparse.

El caso es que el insensato extremismo ideológico de Milei pone en riesgo el vínculo bilateral con Colombia, que tiene componentes políticos, culturales y económicos muy fuertes.

Lo mismo puede consignarse sobre México, a cuyo presidente, Andrés Manuel López Obrador, calificó de “ignorante”.

Con Brasil no hubo fricciones recientes, aunque las diferencias de Milei con Lula y su enfática simpatía con Jair Bolsonaro no permiten descartar polémicas.

El cruzado

Estas escaramuzas podrían tener gravosas consecuencias para el país y obedecen a que Milei se autopercibe como un cruzado del ultracapitalismo con la misión de combatir al enemigo socialista infiltrado en las instituciones de Occidente.

Tal es el rol que se asignó en su célebre exposición en Davos, que lo enajena de sus responsabilidades como Jefe de Estado y lo induce a incursionar en cuanto escenario se le ofrezca para satisfacer su autoestima y le permita reafirmarse como paladín ecuménico del anarcocapitalismo, en desmedro de los intereses argentinos y hasta la propia seguridad de sus compatriotas.

Milei se complace en difundir por su cuenta de X (ex Twitter) las repercusiones de sus andanzas internacionales con el agregado “fenómeno barrial”, dedicada irónicamente a quienes lo subestimaban antes de acceder a la Presidencia.

Bajo esa concepción intervino en febrero en la Conferencia de la Acción Política Conservadora para respaldar la candidatura presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos.

A mediados de mayo viajará a Madrid para asistir a la convención “Europa Viva 24” del partido ultraderechista español Vox y apoyar a Santiago Abascal de cara a las elecciones del 9 de junio.

Peligroso

Las veleidades globales de Milei cobran en el conflicto palestino-israelí proyecciones más tenebrosas. La afinidad con la corriente más ortodoxa del judaísmo alcanza en el presidente niveles devocionales lindantes con el fanatismo que contaminan su política exterior y exponen a todo el país a las derivaciones de una guerra particularmente cruel.

Esta inclinación lo llevó está semana a diferenciarse hasta del propio Trump y los Estados Unidos, que se abstuvo por primera vez de usar su poder de veto para impedir una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para pedir un alto el fuego en Gaza.

Trump pidió al premier israelí Benjamín Netanyahu terminar con la guerra iniciada contra los palestinos como represalia a un ataque de la organización terrorista Hamas.

Milei, en cambio, dijo que Israel “no está cometiendo un solo exceso” en Gaza. “Un ataque brutal requiere respuestas ejemplificadoras. Todo lo están haciendo dentro de las reglas del juego", consideró, en contra de la posición cada vez más generalizada de la comunidad internacional.

Según el Ministerio de Salud de Gaza, al menos 32.490 personas murieron y 74.889 resultaron heridas en el territorio desde el inicio de la guerra por el ataque de Hamás del 7 de octubre.

El fundamentalismo religioso de Milei lo llevó a anunciar el traslado de la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, que es una ciudad en disputa entre los israelíes y los palestinos, que la consideran sagrada. Milei confirmó esta decisión en su visita a Israel y Hamas respondió con un comunicado inquietante.

Tras intimarlo de retroceder, advirtió que la mudanza sería interpretada como “una violación de los derechos del pueblo palestino a su tierra y una vulneración de las normas del derecho internacional”, que colocaría a Argentina “como socio del ocupante sionista”.

La decisión, al parecer, se revertirá, pero no por el peligro de eventuales reacciones de Hamas, sino porque la comisión de Acuerdos del Senado puso como condición para aprobar los pliegos del rabino personal de Milei, Axel Wahnish, como embajador argentino en Israel que el cambio no se produjera.

Ante la requisitoria del senador Martín Lousteau, ni Wahnish ni los libertarios pudieron dar una sola razón distinta a las predilecciones particulares del presidente que justificara el dislate geopolítico de complicar a la Argentina en un conflicto que tiene complejísimos componentes históricos, culturales y religiosos. Tampoco pudo exhibir la Cancillería informes o análisis al respecto.

La senadora catamarqueña Lucía Corpacci fue sindicada como “antisemita” hasta por la DAIA por advertirle al candidato propuesto por Milei que tuviera en claro que representaría a la Argentina ante Israel y no al revés. ¿Cómo no hacerlo, si el propio Presidente que lo postula antepone sus preferencias religiosas a la más básica de las prudencias?

El 10 de abril, Milei recibirá en Estados Unidos la condecoración de “Embajador Internacional de la Luz” por parte de la comunidad Jabad Lubavitch, la congregación ortodoxa cuya sede de Nueva York visitó en dos oportunidades. Será en el marco de la inauguración del Centro Menachem Mendel Schneerson, en reconocimiento por "sus incansables esfuerzos por Israel y la comunidad global y honrando su inquebrantable dedicación a difundir la libertad, la esperanza y la positividad frente a la oscuridad".

Ocasión para que se regodee en su condición de “celebrity” internacional e insista con lo de “fenómeno barrial”.

En el barrio, mientras tanto, sigue a toda máquina la política de motosierra y licuadora, bajo la que caen ingresos, jubilaciones, partidas provinciales, empleos, en el marco de la recesión. Lo único que no se aserra ni se licúa son las deudas del Tesoro heredadas y adquiridas por el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo.

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