En febrero, después de que Javier Milei retiró indignado la Ley Bases del Congreso debido al fracaso de su tratamiento en la Cámara de Diputados, la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner se pronunció por primera vez públicamente sobre la gestión libertaria a través de un documento de 33 páginas que tituló “Argentina ante su tercera crisis de deuda: cuadro de situación”.
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Dialoguismo olvidado
En febrero, después de que Javier Milei retiró indignado la Ley Bases del Congreso debido al fracaso de su tratamiento...
El tramo final del mensaje, diluido por el extremismo que caracteriza la discusión política, expresaba un inusual reconocimiento de la necesidad de discutir varios de los puntos incluidos en el malogrado proyecto. Tal vez resulte útil recordarlo ahora que se discute en el Senado y el kirchnerismo, porque no asimiló aquel mensaje o porque su jefa cambió de idea, pretende imponer su criterio de rechazo en bloque a contrapelo de los intereses y expectativas de las provincias representadas en ese cuerpo.
En el caso de Catamarca, la elevación de techo de las regalías mineras del 3 al 5%, varias de las disposiciones del RIGI y la reposición de la vieja escala del Impuesto a las Ganancias representan beneficios concretos y un mejoramiento en las condiciones de inversión que se frustrarían en caso de que la ley sea rechazada.
En la Cámara baja, los diputados peronistas catamarqueños votaron en contra de la Ley en general, pero apoyaron en particular el RIGI y la restitución de Ganancias. El hecho de que los libertarios y sus aliados consiguieran el número para sacar la Ley en general facilitó que los legisladores catamarqueños maniobraran de tal modo.
El detalle es importante en un contexto de profundos cambios, en el que los viejos enfilamientos automáticos han quedado perimidos o bien podrían perjudicar el posicionamiento de la Provincia. Si se cae toda la Ley, no hay posibilidades de más regalías, ni de RIGI, ni de incremento de las partidas coparticipables por Ganancias.
La propia transformación que ha experimentado la Ley desde el mamotreto de más de 600 artículos que se presentó en diciembre a la fecha demuestra los cambios en el teatro de operaciones. La sutileza que ha adquirido el juego parlamentario es inconveniente para las formaciones derrotadas en noviembre y diciembre: los vectores de negociación son otros, orientados por intereses provinciales y regionales, no por la filiación partidaria. La tensión entre Milei y la “casta” ha engendrado un parlamentarismo “sui generis”. Que carezca de encuadre formal no le resta gravitación.
Bajo este prisma, el final de la carta de CFK puede interpretarse como un intento de retener influencia y asumir un rol protagónico en las tratativas
La expresidenta admitió, por ejemplo, “que la Argentina debe revisar la eficiencia del Estado, y que no basta con la consigna del ‘Estado presente’ para resolver los problemas del país, que son demasiados”.
Aceptó también que “resulta ineludible discutir seriamente un plan de actualización laboral que brinde respuestas a las nuevas formas de relaciones laborales surgidas a la luz de los avances tecnológicos y de una pandemia que trastocó todos y cada uno de los ámbitos de la vida de las personas”.
Incluso se mostró dispuesta “a discutir un régimen de incentivo a las grandes inversiones, pero que agreguen valor y transfieran tecnología. Lo contrario sería reprimarizar nuestra economía y condenarnos al extractivismo”.
La marcha de los acontecimientos puede haber mellado el espíritu dialoguista de la líder, que no logra recuperar centralidad y, por el contrario, enfrenta en la provincia de Buenos Aires, su territorio, la interna entre su hijo Máximo y el gobernador Axel Kicillof.
Pero eso es un problema de ella. Para otros urge encontrar un formato estable para el fenómeno consagrado en diciembre.
Si se mira con perspectiva, se advertirá que el Congreso ha sido muy eficaz para acotar las arbitrariedades de Javier Milei.