Detienen a una pareja de policías por la muerte de un jubilado
En las últimas horas se halló el cuerpo del jubilado Saúl de Francesco (77) cuyo paradero era un enigma desde el jueves cuando fue visto por última vez al subir a un auto en las inmediaciones de su casa del partido de Zárate. Fue encontrado en los alrededores de la Ruta 9, cerca de la ciudad bonaerense de Baradero. La causa por el presunto crimen ya tiene a tres detenidos, entre ellos, una policía que presta servicio en el Comando de Patrullas de la Bonaerense en Campana, informaron las fuentes.
Su pareja, un agente de Prevención Municipal del Centro de Operaciones de Zárate (COZ), también fue apresado. Tras el arresto, el Municipio emitió un comunicado en el que informó que el sospechoso trabajaba desde mayo de 2024 y que su ficha de antecedentes estaba limpia. De todos modos, fue pasado a disponibilidad hasta el esclarecimiento de los hechos.
En las últimas horas, trascendió que el agente municipal había sido exonerado de la Bonaerense hace unos tres años por su presunta vinculación con el homicidio de un policía durante un salvaje asalto a una carbonera en la Ruta 193. Sin embargo, este antecedente no figuraba en su ficha.
En tanto, la causa, en secreto de sumario, suma indicios en torno a un asesinato. El COZ aportó imágenes de las cámaras de seguridad a los investigadores que resultaron claves en las detenciones, también, de un tercer involucrado de quien no trascendieron datos, pero que, se cree, actuó como “entregador”.
De Francesco fue visto por última vez el jueves 18 de septiembre alrededor de las 20, cuando estaba frente a su domicilio de la calle Valentín Alsina al 1000. Un testigo dio aviso al 911 cuando percibió una escena extraña: el jubilado se fue abordado por dos personas cuando caminaba muy cerca de su casa. Luego, lo subieron a un auto.
“No se trató de un secuestro al voleo”, remarcó un investigador. Agentes de la DDI de Zárate-Campana lograron identificar a los presuntos captores. La sospecha más firme es que orquestaron un plan para apoderarse del dinero que creían que el jubilado tenía. En este punto entra en juego el rol del tercer sospechoso, el “entregador”.