Turistas y residentes se acercaron para vivir el tradicional festejo entre música, baile, harina y albahaca.
El desentierro del Pujllay convocó el sábado a turistas y residentes en Casa de la Puna para vivir el festejo tradicional entre música, baile, harina y albahaca. La propuesta se enmarcó en el ciclo “Soy feliz viviendo el Carnaval en SFVC”, organizado por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico de la Municipalidad de la Capital, para revalorizar el sentido de los carnavales con raíz cultural.
Las actividades comenzaron con el taller denominado “Sonidos de Carnaval” a cargo de Pablo Díaz, que mantuvo a niños y adultos entretenidos creando instrumentos como cajas chayeras, silbatos de carnaval y shaker o maracas, que ayer interpretaron en una presentación realizada por la tarde.
Poco a poco el público fue llegando para vivir la magia del carnaval que se fue gestando dentro de un contexto plagado de puestos y manos laboriosas de artesanos y emprendedores que tradicionalmente exponen en la Feria de Artesanía y Diseño.
El Desentierro del Carnaval fue el epicentro de las miradas y las intenciones de compartir de los presentes que fueron viviendo, paso a paso, el ritual a cargo de Juan Carlos Allosa, músico indigenista cuyo nombre artístico en la lengua originaria como es el Cacán, es Hualán Lu (líder de Pureza Blanca).“Vivimos el comienzo de carnaval, que significa pedirle permiso a la madre tierra, a La Pachamama, para que sea un carnaval exitoso, un carnaval próspero, que venga el agua del rocío, que es la chaya”, explicó el referente cultural respecto a la ceremonia. “Se le pide, se le baila y se le canta para que venga el agua, mejoren los cultivos y las cosechas sean prósperas. La idea es recrear la celebración que traemos desde Andalgalá y se conserva desde hace 300 años, con la comparsa de Wachashi y las enseñanzas que nos dejó el curaca Don Francisco Herrera que consistía en desenterrar el diablo, diablo bebé o el Güiñi Supay, en lengua cacana, y eso significa la alegría, el libertinaje y pedirle que venga la chaya”, agregó.
Con poncho whipala, el maestro de la ceremonia ancestral junto a su agrupación, fue sumando al público a cantar, bailar y jugar con el Pujllay, “es una ceremonia que se celebró muchos siglos antes de la conquista y se denominada Pujllay, el esposo de Surunama, la deidad que simboliza la fuerza de la naturaleza para el mundo cacano”, según explicó.
Luego, en las afueras de este atractivo donde confluyen gastronomía, turismo y cultura, el escenario montado para la ocasión, convocó a artistas como los bailarines del Ballet Atahualpa Yupanqui y los cantantes Emilce Quinteros y Franco Ocaranza quienes ofrecieron el broche de oro ideal para la primera jornada de carnaval en Casa de la Puna.