En un trabajo publicado en la revista Papers in Palaeontology, un equipo de investigación del CONICET, integrado por expertos de La Plata, La Rioja y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), reportó el hallazgo de un nuevo género y especie de paracrocodilomorfo: Shakajlura riojanensis, un imponente reptil que habitó la región hace 237 millones de años.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- REVISTA EXPRESS >
Descubren a un colosal antepasado de los cocodrilos
Científicos del CONICET identificaron restos fósiles en el Parque Nacional Talampaya. Pertenecen a un depredador que habitó el noroeste argentino mucho antes de la aparición de los grandes dinosaurios.
El descubrimiento tuvo lugar en el Parque Nacional Talampaya en la provincia de La Rioja. Este hallazgo, realizado en afloramientos de la Formación Chañares, marca un hito al ser la primera especie descrita de este grupo de reptiles para Argentina en las últimas tres décadas.
El Shakajlura riojanensis -lagarto bendito de La Rioja- perteneció al grupo de los Pseudosuchia (ancestros de los cocodrilos actuales) y se estima que alcanzaba los seis metros de largo. Según la investigación, el animal poseía una postura erguida y grandes dientes afilados, características que lo posicionaban como el depredador tope de los ecosistemas triásicos.
Su tamaño contrastaba notablemente con el resto de la fauna de aquel período, que incluía formas tempranas de dinosaurios, ancestros de mamíferos, además de una diversa variedad de flora y fauna menor. Los expertos señalan que, junto al Luperosuchus fractus -descubierto en la misma formación durante los años 70-, el Shakajlura dominaba la cadena alimenticia de la época.
La descripción de esta nueva especie es producto de un trabajo interdisciplinario liderado por investigadores del CRILAR-CONICET, en conjunto con especialistas de la UNLP, el MACN-CONICET y la CNEA.
El estudio no sólo se limitó a la descripción anatómica basada en múltiples huesos craneanos y poscraneanos, sino que permitió realizar una revisión profunda de las relaciones de parentesco dentro de los ancestros de los cocodrilos. Dado que los fósiles de este tipo son comparativamente escasos a nivel global, este aporte técnico es fundamental para comprender mejor la evolución de las faunas del Triásico, tanto en Argentina como en el resto del mundo.