lunes 28 de noviembre de 2022

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Carta al director

De la República al Feudalismo

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Señor Director:

En aras de la brevedad del comentario, tomaremos por debidamente conocidas las definiciones de Feudalismo y República como organizaciones políticas de la sociedad y simplemente referiremos a su cronología en la historia de la humanidad; siendo el primero típica referencia de la Edad Media y la segunda, República Constitucional como en nuestro país, signo de la modernidad.

La República Constitucional se caracteriza por la separación e independencia de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial mediante un mecanismo de delegación, elección y selección amparados en una ley fundamental única denominada Constitución, que deben brindar a la población la protección de derechos y controlar sus obligaciones como ciudadanos en un mismo orden de convivencia.

Por su parte en el Feudalismo, la población se aviene pasivamente al dominio ejercido por una persona que disponía del poder para protegerla de peligros externos e internos.

Puestos en la actualidad el Feudalismo no está muy lejano a las organizaciones mafiosas de los años 20 y las más modernas de los Carteles de Narcotraflcantes, con sendos dominios operativos y espaciales.

Cuanto más se ausenta la República de la comunidad, más crece el poder de los feudos protectores, pero no solo en los dos ejemplos anteriores, sino en otras esferas de la cotidianeidad.

Nos hemos casi acostumbrado a ver invadido el espacio común de circulación por grupos que con mayor o menor virulencia toman como propio lo que es de todos y para todos, en cada caso la individualidad de los demás es avasallada por el número y la fuerza organizada, mientras que el Estado parece encontrase en una encrucijada moral o ideológica que lo paraliza, cuanto menos en la visión de la parte afectada de la población que se siente agredida e indefensa.

El riesgo de la reacción intolerante es una amenaza permanente, pero aún más peligrosa es la reacción facciosa, una rebeldía de grupo que se trata de imponer al otro para ejercer su derecho ante la defección de la República como organizadora social o simplemente por omisión y desprecio a su "indolente" poder de acción.

Hace pocos días hemos asistido a un evento en el que la barbarie del ejercicio de "mi" derecho por sobre el del otro no dejó víctimas mayores solo por casualidad; ocho micros con "simpatizantes" del Club Talleres de Córdoba levantó un piquete en la Ruta Nacional N° 11 rumbo a la Provincia del Chaco a punta de pistolas y otras armas contundentes, con el fin de llegar a tiempo a un partido de fútbol trascendente, razón "suficientemente autojustificada" como para que sus cabecillas, jefes o personeros de señores feudales esgrimieran armas en defensa del derecho a circular de su grupo, modernos fantoches (por pseudos) de caudillos del mil ochocientos en pleno proceso, aquellos en formación de la República, y estos en su degradación.

Si acciones y reacciones como las narradas no nos hacen disponer inteligentemente de los medios republicanos de gobierno que aún nos quedan como ciudadanos para reconducir el destino de nuestro país, ya no se tratará banalmente de populismo sí o no, porque lo que se estará poniendo en juego será:

República o Feudalismo.

Raúl E. Macaroff

DNI 11.983.307

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