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Editorial

Daños irreversibles

Una original, creativa y eficaz manera de llamar la atención sobre la necesidad...
11 de diciembre de 2021 - 02:05

Una original, creativa y eficaz manera de llamar la atención sobre la necesidad de preservar la integridad de esa maravilla natural que representa el Campo de Piedra Pómez, que se encuentra en el departamento Antofagasta de la Sierra, idearon docentes y alumnos de la Escuela Secundaria N°39 de la cabecera de ese departamento del oeste provincial. Organizaron una carrera de postas y relevo para visibilizar la problemática, para que más personas, sobre todo las que pueden adoptar decisiones políticas, tomen conocimiento de cómo la llegada de turistas sin respetar medidas de protección mínimas están dañando este monumento natural inigualable.

El Campo de Piedra Pómez es un Área Natural Protegida, según decreto del año 2012, que abarca más de 75.000 hectáreas. Pero paradójicamente, lo que más necesita es protección. Al campo ingresan vehículos de todo tipo que, sin los controles imprescindibles, dañan el entorno, en algunos casos de manera irreversible.

La intención de los pobladores de Antofagasta de la Sierra es que las autoridades provinciales, y también las nacionales, emprendan las gestiones que correspondan para lograr que la Unesco declare a este territorio Patrimonio de la Humanidad, status del que ya gozan 11 lugares de la Argentina, como por ejemplo la Quebrada de Humahuaca; el Glaciar Perito Moreno; los Parques Ischigualasto, en San Juan, y el Talampaya, en La Rioja; el Parque Iguazú; y la Cueva de las Manos, en Santa Cruz, entre otros. El Campo de Piedra Pómez tiene igual o incluso más valor que algunos de las maravillas mencionadas. Lograr este título implica el acceso a fondos para su conservación, además de un impulso formidable para la promoción turística con los cuidados necesarios para evitar el deterioro del lugar.

Una de las impulsoras de la iniciativa, la profesora Carmen Cáceres, explicó en una entrevista con Radio Ancasti que el lugar se está deteriorando cada día más. Vemos que ingresan camionetas, cuadriciclos y motos, y está el suelo dañado, todo el pueblo está apoyando este proyecto, queremos que se restrinja la entrada, que se cuide, que se preserve el lugar. Queremos que esto no suceda más, pedimos que se controle al turismo”.

Se ha insistido en reiteradas oportunidades en esta columna respecto de la necesidad de que las autoridades adopten estrategias de preservación de las riquezas con las que cuenta la provincia: algunas culturales, otras naturales, como el sitio de Antofagasta de la Sierra. También corre riesgo permanente el patrimonio arqueológico, que ha sido saqueado durante décadas. Y lo mismo sucede con las cuevas que albergan arte rupestre en el este provincial.

Tanto la riqueza natural como la que proviene de la cultura ancestral son, si se dañan, irrecuperables. Las advertencias lanzadas hasta ahora parecen ser oídas pero no atendidas debidamente. Es imperativo transformar cierta pasividad actual en medidas concretas de preservación como las solicitadas por las propias comunidades locales, que, como sucede habitualmente, son las que marcan el camino correcto.n

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