En 1971, el psicólogo William Ryan formuló una crítica muy bien fundamentada del Informe Moynihan...
Patricia Hortel, fiscal de Saladillo
En 1971, el psicólogo William Ryan formuló una crítica muy bien fundamentada del Informe Moynihan, escrito seis años antes por Daniel Patrick Moynihan, en el que ese autor intentó desviar la responsabilidad de la pobreza de factores sociales estructurales a las conductas y patrones culturales de los pobres, particularmente la población negra. En ese contexto, Ryan acuñó la frase “culpar a la víctima”. La expresión se utiliza desde entonces cada vez que se le adjudica alguna responsabilidad en el hecho a quienes son víctimas de delitos o crímenes.
Su uso se ha extendido sobre todo para caracterizar a las víctimas de violación o ataque sexual. Incurren en esta deformación nociva de los hechos quienes sugieren que el abuso se perpetró porque la víctima hizo algo para que sucediese. Suelen señalar que la mujer violentada sedujo al violador, o usó ropa provocativa, o estaba sola, borracha o bajo los efectos de alguna droga. Todos estos comportamientos no provocan una violación: la provoca el violador.
Aunque parezca inconcebible que siga sucediendo luego de los avances en la conciencia de los derechos de las mujeres y en la necesidad de que la Justicia adopte una perspectiva de género para analizar los casos en los que las víctimas son mujeres vulneradas, hay todavía funcionarios y funcionarias del Poder Judicial que siguen culpando a las víctimas.
Así ocurrió con el caso del femicidio de Rocío Magalí González, en Saladillo, provincia de Buenos Aires, la joven que fue asesinada de varios disparos por Renzo Eduardo Chidichimo, que después de estar prófugo cinco días fue detenido. La fiscal de la causa, Patricia Hortel, fue apartada luego de un pedido del intendente de esa localidad, que solicitó “preservar la objetividad” de la pesquisa. La funcionaria judicial había atribuido el hecho, entre otras cosas, al escaso carácter o personalidad de la víctima. “Los agresores seleccionan a sus víctimas, dificulto que a mi hija le pase una cosa así porque tiene otro perfil, yo creo que debemos educar muy distinto a las mujeres” (…) “La mayoría de las víctimas que yo tengo son mucho más moderadas, educadas, respetuosas; estoy segura de que mi hija lo sacaba bailando, que se impone ¿entendés?, es una persona que se hace respetar y que su ‘no’, es respetado”, dijo, en declaraciones periodísticas.
El intendente, al fundamentar su pedido, dijo que “la ciudad de Saladillo no merece ser castigada por un mal ejercicio de la Justicia. Se invierte mucha plata y no puede haber este tipo de actitudes. No nos merecemos como pueblo que nos paguen de esta manera”.
Ante la condenable reflexión de la fiscal, la buena noticia es que quedó aislada en su opinión. Hay un consenso mayoritario y eso también representa un progreso que debe celebrarse, respecto de que cada vez tienen menos lugar las posiciones retrógradas, como aquellas que culpan a las víctimas de los ataques que reciben.