martes 13 de septiembre de 2022

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Cara y Cruz

Crear una nueva formalidad

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16 de agosto de 2022 - 01:05

Sergio Massa se dispone a intentar por enésima vez un sistema que compatibilice el asistencialismo de los programas sociales con el empleo registrado. En esta oportunidad, a tono con la arremetida cristinista para sacar a las organizaciones sociales del circuito administrativo asistencial y convertir los planes en “trabajo genuino”, el programa se denominará "Puente al Empleo".

Suponen que permitirá integrar al mercado laboral formal a unos 200.000 titulares de planes sociales y consiste en que el beneficiario de un plan pueda mantener esa ayuda del Estado durante el primer año que se desempeñe en un puesto, mientras la empresa completa la otra parte de sus ingresos para llegar al sueldo de convenio. Cumplido el año, el trabajador deberá decidir si mantiene el plan u opta por el trabajo formal con obra social, ART y todos los beneficios de estar en el mercado laboral, entre ellos, la indemnización futura.

El sistema se implementaría por decreto de necesidad y urgencia. Los trascendidos no dan precisiones sobre lo que ocurriría al cumplirse el año si la empresa no se hace cargo de la totalidad del sueldo del trabajador, como se deduce que sería. Es un detalle importante, porque el empleo formal no se genera por mero voluntarismo y se incubaría un foco de conflicto si, transcurrido el año, la empresa tomadora no está dispuesta asumir el costo de retener al trabajador, que vería reducirse nuevamente sus ingresos al plan y otra vez la burra al trigo.

Lo que a esta altura parece indispensable es hacer un análisis profundo de las transformaciones que se han producido en el mundo del trabajo para tratar de encuadrarlas legalmente, en lugar de persistir en encajar ese mundo laboral en los regímenes ya existentes con parches coyunturales.

Esto implica introducirse en lo que las organizaciones sociales denominan "economía popular", que es la economía informal cuyos trabajadores pueden mantener los planes precisamente por esa informalidad. Crear una nueva formalidad es bastante más arduo que pagarle parte de un sueldo a un empleado durante un tiempo.

Lo que los equipos massistas postulan como el descubrimiento de la pólvora viene a corroborar la profunda ignorancia sobre las condiciones de producción del interior que hay en el área metropolitana.

Argumentan que el “Puente Empleo” tiende a romper con el temor de las personas que poseen planes sociales a entrar al mercado laboral formal, al suponer que pierden ese beneficio.

O sea: exactamente lo mismo que desde hace años vienen reclamando las economías regionales que requieren mano de obra temporal para, por ejemplo, sus cosechas, y tienen severos inconvenientes para obtenerla debido a que la gente disponible es beneficiaria de programas sociales que perderían si acceden a trabajo registrado por unos meses. Es un reclamo que lleva lustros sin que el Estado nacional haya atinado a darle respuestas.

Este diario lo advirtió en varias oportunidades a propósito de las dificultades en Catamarca y se presentaron iniciativas inlcuso en el Congreso que no prosperaron.

Mientras se elabora la iniciativa de Massa, Tucumán está experimentado la carencia de cosecheros para su producción de limones justamente por el temor de los trabajadores a quedarse sin asistencia estatal.

“Tenemos que estudiar este proyecto en profundidad. Para nuestro sector, lo importante es que la persona se quiera registrar y trabajar 'en blanco'. Lo que pasa es que la gente no confía en ninguna media que pueda poner en riesgo la ayuda social. Esa falta de confianza hace que sea resistente a entrar en la formalidad. Siempre que se lanzó algún régimen, perdieron los beneficios”, dijo sobre la idea de Massa Francisco Estrada, titular de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán (APRATUC).n

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