El 1 de octubre la Cámara de Apelaciones confirmó que la segunda denuncia por abusos sexuales contra el sacerdote Eduardo López Márquez no está prescripta. El fallo del Tribunal de Alzada fue en consonancia con los ya emitidos en la primera denuncia contra López Márquez y contra el cura Moisés Pachado, cuyo proceso fue archivado por su muerte, en junio del 2022.
Los fundamentos de los jueces Rosa Elena Berrondo Isí, Juan Rosales y Edgardo Álvarez se conocerán el próximo 8 de octubre.
El caso López Márquez encierra una particularidad: es el único sacerdote que cuenta con dos causas abiertas por abusos sexuales. Un lamentable dato que tiene como contexto a Catamarca, que ostenta ser la provincia con más abusos denunciados según la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos. Según la RSA hay ocho denuncias entre las que incluyen a curas y docentes de movimientos juveniles religiosos.
La primera denuncia contra López Márquez fue radicada en el 2021 cuando fue señalado por ultrajes cometidos en el 2002, en Recreo, cuando la víctima tenía 12 años. La elevación a juicio de la causa está pendiente de resolución en la Corte de Justicia desde febrero de este año.
La segunda denuncia fue presentada en marzo del 2023 y fue por hechos ocurridos entre 1997 y 2001 en la parroquia de Chumbicha. Esta causa es la que deberá ser investigada pese a los embates de los abogados del prelado quienes pugnaron porque se descarte la denuncia porque entendían que estaba prescripta.
No obstante, la postura de Apelaciones ha sido clara: los hechos de abuso sexual infantil no prescriben. El tribunal no solo rechazó el pedido de archivo sino que sugirió que se avance con la imputación y llamado a indagatoria de López Márquez.
En las resoluciones anteriores, el fundamento de los jueces fue que el abuso sexual contra las infancias no prescribe por la suscripción del país a los tratados internacionales, Convención de los Derechos del Niño y la Convención Americana de los Derechos Humanos.
Ante este nuevo capítulo de la causa contra López Márquez todavía es una incógnita cuál ha sido el rol del Obispado y sobre todo de la Comisión de Abusos Sexuales Eclesiásticos anunciada efusivamente en diciembre del 2019, por el obispo Luis Urbanc. Dicha comisión se ocuparía de efectuar investigaciones internas contra los sacerdotes denunciados, además de ofrecer acompañamiento a las o los denunciantes. Hasta la fecha no se conoció registro de alguna pesquisa y de sus conclusiones.
La aparente inacción de esta comisión va a contramano de las directivas que provienen desde la figura de Jorge Bergoglio, quien recientemente desde Bruselas pidió que no se encubran los casos de violencia sexual en el ámbito de la Iglesia.
“No hay lugar para el abuso. No hay lugar para el encubrimiento del abuso. Les pido a todos que no encubran el abuso, le pido a los obispos que no encubran los abusos y condenen a los abusadores”, expresó.
El presente indica que en las causas por abusos eclesiásticos los resortes judiciales se activan, no con el tiempo que pretenden las víctimas, pero se motorizan al fin. Muy a contrapelo de lo que acontece con el posicionamiento de la iglesia local que brinda asilo a los sospechados, mientras los damnificados quedan al abrigo de su propio dolor y la lucha incansable por ser escuchados.