sábado 21 de marzo de 2026
Cara y Cruz

Compromiso tribunero

Aparte de ser llamativa por el contraste con la intensidad e intransigencia que suelen alcanzar...

Aparte de ser llamativa por el contraste con la intensidad e intransigencia que suelen alcanzar los debates sobre el tema, la tolerancia a algunas candidaturas marca lo tribunero que es el compromiso con las políticas de género.

La inconsistencia entre las palabras y las conductas es particularmente notoria en el oficialismo provincial, donde uno de los dedos definitorios es el de una mujer que hace gala y es celebrada por sus contribuciones al empoderamiento femenino: la senadora nacional y exgobernadora Lucía Corpacci.

¿Cómo se entiende que Elpidio Guaraz vaya por su enésima reelección como intendente de Santa Rosa en el esquema de Unidos por la Patria si es reo de abuso de sexual? Confeso, aparte, pues quiso justificarse cuando le pintaron los dedos en la causa explicando que había iniciado una relación amorosa consentida con su víctima cuando ella tenía 16 años y él 52. Está bien que para el amor no hay edades, pero el asunto es que, al margen de los 36 años que lo separan de su víctima, ésta era claramente menor de edad al momento de empezar el vínculo.

Nobleza obliga: deben destacarse las manifestaciones contra la presencia del personaje en las listas de las diputadas oficialistas Cecilia Guerrero y Adriana Díaz, sumadas a las de las opositoras Natalia Herrera y Patricia Breppe. Pero si una golondrina no hace verano, tampoco dos, ni cuatro.

Además de Guaraz, son candidatos otros dos intendentes con causas abiertas por violencia de género: Franco Carletta, en Icaño y Francisco Gordillo, de Pomán, que de resultar reelecto enfilará para los 28 años en la poltrona mayor de su distrito.

Puede esgrimirse, por supuesto, la coartada leguleya de que sobre ninguno de ellos pesa condena aún, pero la cuestión no es jurídica sino política.

Pese a sus transgresiones, todos cuentan con el indisimulable respaldo del oficialismo, sin duda porque no conviene y menos en etapa electoral, confundir las aritméticas con la poesía, que una cosa es la gratuita saliva y otra la cosecha de votos. Ya pasarán las elecciones y se podrá festejar la derrota del patriarcado si alguno pierde, en el mejor de los casos, o volver a teorizar sobre diversidad sin excesivos riesgos.

Las quimbas para gambetear pronunciamientos cuando lo que está en litigio son parcelas de poder fueron también muy evidentes en la previa del cierre de listas. Cuando era indispensable acumular la mayor cantidad de respaldos posibles, nadie frunció la ñata ante el prontuario de algunos de los avalistas.

Los avances en materia de género, producto de arduas luchas, son innegables. Sin embargo, la incorporación a la oferta electoral de destacados exponentes del machismo más elemental no acarrea costo político alguno. Como si a las mujeres se les propusiera conformarse con graciosas concesiones como la creación de la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad. Pareciera que en el oficialismo suponen que alcanza con darle a las mujeres y diversidades un presupuesto para que se entretengan y no embromen en cuestiones más serias.

Guaraz, que viene dándole largas al juicio en su contra desde 2021, se dio el lujo de mofarse de sus objetoras y abrir una Casa de la Mujer en Santa Rosa con el explícito apoyo de caracterizadas referentes de la Rama Femenina del PJ, sin que el partido ni la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad se afligieran en lo más mínimo. Antes, había encomendado a su hermana Esther la conformación de la Liga Feminista del Este, movimiento del que no han vuelto a tenerse noticias desde que remitieron las arremetidas contra el incombustible jefe comunal.

Lo asordinado de las quejas ahora es directamente proporcional al escándalo que se desató cuando Enrique Aybar fue condenado por abuso y eyectado del cargo de intendente de Puerta de Corral Quemado. También se habían asordinado antes las advertencias de mujeres radicales que se habían opuesto a sus sistemáticas candidaturas y resultó reelecto en dos oportunidades mientras dilataba con subterfugios el proceso en su contra. Recién reventaron las recriminaciones cuando la Justicia, siempre lenta, enmendó la defección política.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar