jueves 16 de mayo de 2024
Una pregunta que baja del cerro

¿Cómo le fue a la minería en estas elecciones?

Manuel Fontenla

Uno de los ejes de campaña más fuertes de la dupla Jalil-Dusso giró en torno a los beneficios de la minería. No hay un solo catamarqueño/a que no haya sido interrumpido en YouTube, la radio, TikTok, la televisión, Instagram o Facebook, con el spot de campaña que enumera una y otra vez todas las obras que se hicieron con fondos mineros. Una y otra vez, una repetición tan maravillosa como magnífica de obras y obras hechas con fondos mineros. Las publicidades son tan abrumadoras y tan convincentes que uno no podría dudar (¡jamás!) de que en las localidades donde se asientan esos maravillosos proyectos mineros, la dupla Jalil-Dusso hubiese arrasado.

No obstaste, la Argentina electoral de las sorpresas repartió para todos. Veamos algunos números en las localidades donde se asientan los principales proyectos mineros.

En Andalgalá, sede del proyecto MARA, la tercera fuerza fue el voto en blanco, con 1.512 votos, a lo que se suma un 40% del padrón que directamente no fue a votar. Eso significa que del total de las 15 mil personas que votan en Andalgalá, 7.500 (1.500 votos en blanco y 6.000 ausentes), no están de acuerdo con la gestión de Jalil, o con las opciones de otros candidatos, o ni siquiera creen en que la política municipal/provincial les hace una diferencia en sus vidas.

En Tinogasta, la tercera fuerza también fue el voto en blanco, con 1.411 y una ausencia de casi 5.000 personas. Es decir, de las 18 mil personas que votan en Tinogasta, 6 mil no están de acuerdo con ninguno de los políticos que se presentaron, y si a eso se suman los casi 4 mil votos que consiguió JxC, parece entonces que más de la mitad de Tinogasta no estaría disfrutando la edad de oro del litio que tanto promociona el gobierno.

Sin duda alguna, un caso paradigmático por excelencia es el de Antofagasta de la Sierra, la localidad con 20 años de megaminería de litio, la localidad donde el volumen de ganancias de Livent es tan alto que cada habitante debería tener uno de los ingresos per cápita ¡más alto del mundo! Allí la dupla Jalil-Dusso perdió por afano contra la oposición agrupada en JxC, con el 74% de los votos. Los números de participación fueron igual de nefastos que en las otras localidades. Un 26% de voto en blanco y un 33% de ausencia. De las 1.800 personas que podrían haber votado a favor de la “gloriosa” política minera de Jalil-Dusso, solo lo hicieron unas 156.

Finalmente, la frutilla del postre es la localidad de Fiambalá, donde la oficialista Roxana Paulón perdió contra un 58% de votos a favor de JxC, lo que podría significar quitarle a UxP uno de los distritos mineros más relucientes del momento. Ese donde se encuentra Zijing-Mining y el proyecto de YPF-Tec. Pareciera, una vez más, que los slogan pro mineros, esos que nos anuncian futuros de oro blanco y desarrollo, una vez más, no repercuten en la mayoría de los ciudadanos que vota en contra de los políticos que administran esa supuesta riqueza. Un derrame que se espera hace casi 30 años, y que, vaya sorpresa, sigue sin llegar.

Si todos los números aquí vistos se llevan de la candidatura de Gobernador a la de Presidente, la brecha es aún peor. Ni el brillo dorado del litio ha podido proteger a la “casta”.

Quien escribe quisiera cerrar esta nota con una simple frase sobre estos números: “En estas elecciones, la minería perdió”. Pero, para respetar la complejidad de lo real, diré que los números son solo números sin sus respectivas interpretaciones. Aunque la simple comparación entre estos números electorales y las maravillas publicitarias del mundo minero del oficialismo realmente levantan sospechas, intentemos algunas posibles lecturas.

Dos interpretaciones (al menos) se pueden sacar de los datos recogidos. Una interpretación podría ser que las personas que viven y habitan esos distritos no están en contra de esa maravillosa vida que les otorga la minería, sino que están en contra del manejo que el oficialismo hace de su política minera. Y por “manejo” uno podría pensar la libre vía de las empresas para contaminar los suelos, derramar ácido, secar vegas y ríos, defraudar al fisco, evadir impuestos, enfermar trabajadores, despedir trabajadores, producir desigualdad, fomentar la invasión de culturas extranjeras, beneficiar a los amigos y allegados del poder, la destrucción de fuentes de trabajo locales vinculadas al turismo y la producción, entre otras opciones. Dentro de esta interpretación, tiene sentido un voto mayoritario a Milei o JxC, ya que el problema no sería la actividad minera en sí, sino la “casta” y el “Estado”, que destruyen y corrompen esa oportunidad entre ineficacia, choreo, amiguismo y arrodillamiento servil a las empresas de afuera. Esta lectura sirve, en su mayor parte, para explicar el voto afirmativo para Milei, JxC, o incluso el llamado “voto bronca”, contra el oficialismo. Pero, difícilmente, pueda explicar ese otro altísimo porcentaje de votos en blanco y ausencias.

La segunda interpretación, entonces, sería que quienes habitan en Tinogasta, Andalgalá, Fiambalá y Antofagasta de la Sierra no acuerdan ni se sienten representados por el relato de que la minería ha convertido sus pueblos en lugares maravillosos, llenos de obras, rutas, hospitales y zaraza. Aquí no habría un problema de “gestión”, ni de “manejo”, sino un hartazgo y una desconfianza en todas las promesas que, desde la década del 90, se les hace a los pueblos del interior respecto del desarrollo y la riqueza minera. Por ello no es un voto que vaya a otras opciones electorales, sino es un voto que directamente no tiene lugar en la oferta electoral.

Finalmente, así como de los datos se pueden sacar interpretaciones, de las interpretaciones se siguen conclusiones. No obstante, ante el bombardeo mediático-político de estas épocas, donde cada periodista, candidato o fulano de los medios insiste en diagnosticar a la gente y decirle cómo tiene que pensar y por qué tiene que votar a tal o cual fulano, aquí preferimos llamar a la libre reflexión. Primero, para que, de acuerdo con los datos, cada uno/a responda a la pregunta del título y reflexione que tan bien o mal le ha ido a la minería en las urnas y, en general, en nuestros pueblos.

Segundo, recordando que las elecciones son tan solo uno de los momentos importantes de la vida electoral y que el presente y el futuro de nuestras casas, nuestros barrios, municipios, departamentos y provincias, también se juega, en el día a día, todos los días, luchando (no solo votando) por una vida mejor.

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