En la Fiesta del Poncho hay sabores para todos los gustos. Salado, dulce o agridulce. Para el almuerzo, la merienda, los mates de la tarde o la cena. Para compartir en familia, con amigos, en pareja, o simplemente para uno mismo. Los sabores nuestros, los que llegaron de provincias vecinas y otros de algunos países alejados que hoy están más cerca por la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho 2023. Los food trucks, una de las propuestas gastronómicas de la fiesta, tienen todo eso y más.
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Comida para todos los paladares y gustos dentro y fuera del predio
Los carritos están distribuidos en diferentes zonas: en el Patio de las Provincias, en las cercanías de los pabellones de artesanías y también cerca de los juegos. Las opciones, que son muy variadas, están ubicadas de manera estratégica para que el público pueda comprar comidas y/o bebidas durante su paseo.
Además del dinero en efectivo, hay comerciantes que aceptan transferencias bancarias y tarjetas, lo que permite tener más posibilidad de pago a las personas que optan por comer en el Poncho.
Entre las comidas se pueden conseguir suculentas porciones de pizzas desde $1.500, sandwiches de carne desmechada, de milanesa, de lomito y de matambre en valores de $1.500 y $2.000, choripán por $1.200 y pancho a $500.
Las picadas, con fiambres y quesos exquisitos, rondan los $2.000. La comida mexicana también tiene su espacio, con los tradicionales tacos, burritos y quesadillas, que están entre $1.200 y $3.000. Las opciones asiáticas no podían faltar: se puede degustar sushi, bao y ramen por $2.600.
Para el postre hay una diversidad de dulces: torta cabsha, maní con chocolate, chocotorta, torta óreo, lemon pie, dona, churro, alfajor santafesino, alfajor cordobés, alfajor catamarqueño, helado, helado tailandés, con precios entre $300 y $1.000, según la cantidad y la porción que se elija.
Las dulzuras se pueden acompañar con té, mate cocido, café, limonada, pomelada y gaseosas, que se consiguen entre $500 y $600.
Franco Álvarez, de “Jonkon”, un food truck que ofrece comida asiática, comentó que es la primera vez que está en el Poncho. “Acá tratamos de replicar lo mejor posible, con los productos que encontramos acá, una comida que podrían comer en Taiwán, en Japón. Estamos muy contentos”, explicó. Juan Gigante, de “México”, uno de los espacios que tiene comida mexicana, dijo que están proponiendo “algo un poquito salido de lo normal. La gente lo está aceptando bastante bien, probando un sabor nuevo, una comida nueva”.
Afuera están los puestos
Por otra parte se supo que afuera del predio confluye otra gran cantidad de opciones, como son los vendedores de comida. Son este año 48 puestos que están siendo controlados por el área de Bromatología municipal, desde donde indicaron que en su mayoría cumplen y que brindan alimentos seguros a la población.
"Estamos trabajando en conjunto con los dueños de los puestos. Este año están poniendo en práctica lo aprendido en la manipulación de los alimentos", dijo Elisa Gasso, administradora de Bromatología.