martes 9 de agosto de 2022

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Editorial

Comenzó la temporada

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10 de julio de 2022 - 01:15

En la última semana se registraron dos incendios en zonas montañosas de Andalgalá y Belén, anticipando lo que podría ser una temporada muy complicada por la sucesión de este tipo de fenómenos que tanto impacto negativo generan en la flora y la fauna autóctona y en el medio ambiente en general. Y también, por supuesto, causan perjuicios económicos muy difíciles de estimar. Los incendios que afectaron durante el verano a la provincia de Corrientes generaron pérdidas aproximadas de más de 30.000 millones de pesos en lo inmediato, sin contabilizar -porque resultaría imposible hacerlo con algún grado de precisión- el impacto en el mediano y largo plazo por el daño a cientos de miles de hectáreas, entre superficie dedicada a la actividad agropecuaria, a la forestal y al bosque nativo.

Las proyecciones son pesimistas en lo inmediato. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible elaboró un informe en el que advierte que existen condiciones favorables para la propagación de este tipo de fenómenos en el norte y el oeste de la Argentina. Si bien el trabajo alude a fenómenos peligrosos de tipo coyuntural, como el viento zonda, también describe cómo algunas regiones están en mayor situación de vulnerabilidad de un modo permanente.

El informe identificó a algunas áreas como rojas, donde existe mayor peligro y a otras de color amarillo, con riesgos pero de menor peligrosidad que las del primer grupo. Dentro de las áreas rojas se encuentran Catamarca, Jujuy, el oeste salteño, Tucumán, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, el oeste de Santiago del Estero, el noroeste de Córdoba y un sector del noroeste de La Pampa. Y en la amarilla están el este de Salta, el noreste de Formosa, al igual que Chaco y el centro-este de Santiago del Estero.

La prevención de los incendios no es tarea sencilla, pues hay factores, como el cambio climático, imposibles de manejar. Pero sí pueden establecerse severos controles, acompañados de campañas de concientización, para evitar que se inicien fuegos que puedan terminar en desastres forestales. Algunos de estos focos que comienzan para quemar pastizales o encender pequeñas fogatas que no se apagan debidamente suelen ser las causas del incendio de cientos o miles de hectáreas. De hecho, en el incendio de Belén, el cacique de El Tolar, Enrique Gordillo, asumió que él y otros comuneros fueron los responsables del incendio desatado en la zona de Asampay. "Hicimos el fuego para descansar y tomar té. No fue la intención, nos agarró el viento en contra”, dijo Gordillo.

El informe del Servicio Nacional de Manejo del Fuego ya ha situado a Catamarca entre las zonas de riesgo. Refuerza, en realidad, lo que ya es sabido, pero añade un elemento más para que, en el comienzo de la temporada de incendios -meses con muy escasas lluvias por lo menos hasta octubre o noviembre- se refuercen los controles, las campañas de concientización y los aprestos necesarios para combatir los incendios cuando empiecen a producirse.

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