miércoles 1 de abril de 2026
Cara y cruz

Cincha o motosierra

Con la reducción de un 20% de la planta política –alrededor de 150 funcionarios fuera de nivel- el Gobierno catamarqueño empieza su adaptación al drástico ajuste del gasto público que bajará desde el Gobierno nacional, cuyas líneas generales fueron informadas ayer por el ministro de Economía Luis Caputo, en el marco de una devaluación que lleva el dólar a $800: un 118,3%.

El gobernador Raúl Jalil comunicó esta medida en una reunión que mantuvo ayer con los diputados y adelantó que pedirá a los otros poderes del Estado que se plieguen a una política de austeridad, dada la compleja situación económica y la orientación adoptada por el Gobierno nacional de Javier Milei.

La idea es amortiguar el impacto social del ajuste en Catamarca, lo cual requiere criterios de administración distintos a los que vinieron aplicándose hasta ahora.

En el mismo sentido avanzaron otras administraciones provinciales.

La del cordobés Martín Llaryora es la más comparable con la de Catamarca desde el punto de vista político, pues sucede en el Gobierno a Juan Schiaretti, que es de su mismo signo y, al mismo tiempo que anunció la restricción de gastos ratificó que Córdoba no resignará sus reclamos a la Nación como la baja de retenciones, la distribución equitativa de subsidios y los recursos para la caja de jubilaciones provincial.

“Vamos a reducir un 25 por ciento el haber del gobernador y vice, el 15 por ciento el de los ministros, el 10 por ciento el de los funcionarios. Y quiero pedir que dentro de las posibilidades que cada uno de los cuerpos tenga, se sumen a este esfuerzo del Ejecutivo”, dijo.

Pocas horas después, la vicegobernadora Myrian Prunotto decretó una merma del 15% en las dietas de los legisladores.

En San Juan, Marcelo Orrego, que terminó con dos décadas de poder peronista en la provincia, anuló los nombramientos en planta permanente del Estado de los últimos seis meses, redujo en un 30% los cargos políticos y dio de baja contratos de prestación de servicios.

Rogelio Frigerio, en Entre Ríos, ratificó que reducirá "a la mitad" los cargos políticos del organigrama provincial.

Frigerio asumió sus funciones el lunes en la Casa de Gobierno en Paraná, donde adelantó que acompañará "el norte que marcó " Milei con una descripción "clara y contundente: no hay más plata".

"No hay plata", aseveró en rueda de prensa ayer y prometió gestionar con "eficiencia y eficacia para amortiguar los efectos" del ajuste y recorte que anunció el Gobierno nacional, medidas que calificó como "inevitables".

Cualquiera sea la opinión que se tenga sobre las disposiciones nacionales y el diagnóstico sobre la escena económica desplegado por Milei, la gravedad de la situación no escapa a nadie. Las carencias materiales son objetivas y la decisión del recién asumido gobierno es abordarlas con una política de shock.

En este sentido, Llaryora se ocupó de aclarar que su decisión de cinchar el gasto político no implica alineamiento automático con la administración y la concepción libertaria y defendió el rol que cumple el Estado parafraseando a Schiaretti, quien acostumbraba a citar al líder socialdemócrata alemán Willy Brandt: “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario".

Llaryora dijo que en su Gobierno hará todo lo posible para que "la obra pública no pare, la salud pública mejore y la educación pública sea un estandarte en cada rincón de la provincia".

Para esto, lógicamente, hay que reordenar las prioridades de gasto de la gestión y evitar llegar a situaciones límite que coloquen a la provincia en situación de vulnerabilidad. Lo mismo que en Catamarca.

La opción es cincha o motosierra.

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