Cerimedo y la degradación sistemática del debate público
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, procesado por enriquecimiento ilícito y con una segunda prisión preventiva por la presunta tentativa de femicidio contra su expareja, abrió una ventana hacia un entramado que durante años operó casi en la clandestinidad: el de los operadores de comunicación digital que, desde Argentina, prestaron y siguen prestando servicios a candidaturas de extrema derecha en toda América Latina, muchas veces mediante herramientas discursivas de dudosa legitimidad y, en no pocos casos, directamente ilegales.
La sociedad de Cerimedo con el español Javier Negre, otro operador con antecedentes judiciales por manipular testimonios, ilustra hasta qué punto ese ecosistema trascendió fronteras y se instaló como un actor transnacional al servicio de un proyecto político común, como es la construcción de liderazgos de derecha radicalizada mediante la degradación sistemática del debate público.
Sus métodos continúan vigentes y en plena aplicación sobre todo donde hay elecciones en juego. Por ejemplo actualmente es Brasil, que el próximo 4 de octubre celebrará comicios presidenciales en los que competirán el actual mandatario Luiz Inácio “Lula” da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro.
El sitio argentino de verificación Chequeado publicó recientemente un informe que documenta con precisión cómo, en plena campaña, circulan en TikTok videos que presentan supuestas entrevistas callejeras y testimonios de votantes brasileños sobre ambos candidatos. Ni los periodistas que conducen esas notas ficticias ni los electores que en apariencia opinan frente a cámara existen. Se trata de contenidos íntegramente generados con inteligencia artificial. El hallazgo corresponde al sitio brasileño de fact-checking Aos Fatos, que identificó al menos cincuenta publicaciones de este tipo, con una audiencia acumulada de 7,4 millones de reproducciones.
Operadores como Cerimedo prestan servicios a candidaturas de extrema derecha mediante herramientas discursivas de dudosa legitimidad o directamente ilegales. Operadores como Cerimedo prestan servicios a candidaturas de extrema derecha mediante herramientas discursivas de dudosa legitimidad o directamente ilegales.
El patrón es siempre el mismo: avatares con apariencia perfectamente humana, voces naturales y escenografías creíbles que emiten opiniones ampliamente orientadas a perjudicar a Lula y favorecer a Flávio Bolsonaro. Este fenómeno es la evolución natural de las prácticas que consultores como Cerimedo contribuyeron a instalar como parte del manual operativo de la nueva derecha continental, que incluyen campañas negativas basadas en información falsa, cuentas coordinadas para viralizar narrativas y ahora, con el salto cualitativo que habilita la inteligencia artificial, testimonios enteramente fabricados que se presentan como voces genuinas de la ciudadanía.
Para combatir estas prácticas deleznables se requiere una vigilancia activa por parte de los organismos electorales, un compromiso más firme de las plataformas digitales para identificar y remover contenido sintético no rotulado, y un periodismo de verificación robusto.
La democracia se funda en la posibilidad de que los ciudadanos decidan su voto sobre la base de información verdadera. Si esa información es sustituida, a escala industrial, por testimonios de personas que nunca existieron, hay una evidente degradación del sistema representativo.