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Multitudinario encuentro con María del Valle

Catamarca agradeció a la Virgen por su protección

A las 8.53, la hora en que comenzó el terremoto de 2004, las campanas acompañaron la oración de los fieles.

8 de septiembre de 2026 - 01:08

Con memoria agradecida y una multitud de fieles, Catamarca cerró ayer la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle, al cumplirse 22 años del sismo ocurrido el 7 de septiembre de 2004. Los actos centrales se desarrollaron durante la mañana en el Santuario Catedral y culminaron con la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo.

La jornada tuvo uno de sus momentos más significativos a las 8.53, la hora exacta en que comenzó aquel movimiento telúrico. El repique de las campanas acompañó la acción de gracias de los fieles reunidos frente a la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle, junto al obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y sacerdotes de distintas comunidades.

Inmediatamente se celebró la Santa Misa central, presidida por Mons. Urbanc y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa; el rector del Santuario Catedral, Pbro. Juan Ramón Cabrera. Participaron también autoridades civiles y representantes de las fuerzas de seguridad.

Durante su homilía, Mons. Urbanc centró su mensaje en la memoria del terremoto y en el significado que la celebración adquirió para los catamarqueños a lo largo de estas dos décadas. “Nos hemos congregado en torno a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Valle para agradecer su ininterrumpida protección sobre nuestra provincia”, expresó el Obispo al comenzar su reflexión.

Recordó el momento en que la tierra comenzó a temblar el 7 de septiembre de 2004 y señaló que, pese al pánico generalizado y al colapso parcial de algunos edificios históricos, el terremoto no provocó muertes directas como consecuencia de derrumbes.

En ese sentido, sostuvo que la atribución de este hecho a la intercesión de la Virgen del Valle “transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria”.

Para Mons. la celebración anual de la Fiesta de la Protección permite mantener presente aquel acontecimiento y, al mismo tiempo, fortalece la identidad religiosa de los catamarqueños. “La fiesta anual de la Protección preserva la memoria colectiva del impacto sísmico y refuerza la identidad religiosa de los catamarqueños”, afirmó.

El Obispo también centró su homilía en el Evangelio de la Boda de Caná, donde María advierte que se termina el vino y lleva esa necesidad ante Jesús. A partir de ese pasaje, destacó la figura de la Virgen como aquella que permanece atenta a las necesidades de los demás. “Ella no es una mera espectadora en el banquete; es la mirada atenta que percibe la necesidad antes de que se transforme en vergüenza para los esposos”, señaló.

Y relacionó esa actitud con lo ocurrido durante el sismo de 2004: “Así obró durante el angustioso sismo del 2004. Nadie le pidió que nos cuidara, sencillamente lo hizo”.

También pidió por las familias, quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y por las comunidades y llamó a mantener la confianza en Jesús siguiendo el ejemplo de María.

Finalizada la celebración, la Sagrada Imagen salió al atrio del Santuario Catedral. Con cantos, aplausos y vivas, se llevó a cabo la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo, acompañada por una multitud de devotos.n

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