Con una nueva ronda de testigos se reanuda el debate por abuso sexual eclesiástico que se desarrolla en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. En el banquillo de los acusados se encuentra el sacerdote Renato Rasgido, imputado por “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción de menores”, ambos “agravados por su condición de ministro de un culto religioso”. Hasta la fecha, en el marco de este debate, se citó a 30 testigos. Solamente se presentaron 13 y si bien se desistió de la comparecencia de cinco testigos, se incorporaron sus testimonios –ofrecidos durante la etapa de investigación- para su lectura. Es decir, ya ingresaron a debate 18 testimonios.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Policiales >
Caso Rasgido: solamente un tercio de los testigos se presentó
Hoy se reanuda el debate. Esta semana se presentarían los profesionales de la salud que intervinieron.
Al respecto, el fiscal de Cámara, Augusto Barros, consultado por El Ancasti indicó que para esta semana está previsto continuar con la toma de testimonios de los profesionales de salud, médicos y psicólogos de Andalgalá, el Hospital Interzonal de Niños Eva Perón (HINEP) y de la Capital, que oportunamente intervinieron durante la investigación. También se espera la declaración de otros testigos de la comunidad vinculados al denunciante.
“La mayoría de los testigos que no se presentaron son de la defensa. Varios testigos se justificaron aduciendo problemas de salud. Algunos testigos manifestaron telefónicamente que tenían dengue. El Ministerio Público Fiscal solicitó que certificaran clínicamente. Algunos testimonios deben ser valorados en conjunto, para evitar que se contaminen los relatos a posterior”, indicó.
Posturas
En relación con el debate, el abogado de la defensa, Luciano Rojas, consideró que “no se sustenta de ninguna manera la posición acusatoria”. Rojas precisó que los testigos que pasaron por el debate, que fueron deponiendo, “no corroboraron lo que dijo la supuesta víctima. La parte que la representa empieza a posicionar un pacto de silencio al no poder obtener la información que necesita para concluir su pretensión”. De esta manera, consideró que se comienzan “a buscar excusas que no tienen que ver con la realidad”.
Por su parte, la abogada de la querella, Silvia Barrientos, indicó que “hay testimonios que acreditan los signos de abuso”. Además, valoró el testimonio de la docente a quien el denunciante contó por primera vez los abusos que habría sufrido por parte del sacerdote. “La maestra dijo todo. Todos los testimonios son importantes. Se nota la manera de mentir. La mentira no se puede sostener”, expresó. Otro testimonio relevante, para la querella, fue el de la amiga del joven denunciante. De acuerdo con el relato de la testigo, el sacerdote acosaba al adolescente; también contó varios detalles. “El relato del chico es devastador para el cura, con detalles de todos los hechos. Cuando declaró, mantuvo el relato durante horas”, remarcó la abogada.
En tanto que el fiscal de Cámara señaló que la defensa tiene una visión que no está en coincidencia con el Ministerio Público Fiscal. “Recién se pudo producir un tercio de la prueba testimonial. Sin dudas el Ministerio Público Fiscal tiene que defender los intereses de la sociedad y velar por los derechos y garantías del imputado y también por los derechos de la víctima.
Muchas veces lo que aparentemente es una verdad suele ser una mentira que todavía no ha sido descubierta”, advirtió.
Testimonios
Recién en la sexta jornada, el cura declaró aunque solamente respondió las preguntas de su abogado. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el religioso estaba sereno. Negó los hechos y aseguró que en los días sindicados él no se encontraba en Andalgalá –lugar de las denuncias-. Relató la versión que habría dado en la etapa de investigación. De esta manera, insistió en su inocencia.
Además, el cura habría manifestado su versión de “justos por pecadores”. Rasgido, según las fuentes consultadas por este diario, aseguró ser víctima de un movimiento y cuestionó a los medios. El sacerdote reconoció que existen los abusos sexuales eclesiásticos y que suceden en todo el mundo, en el país y en la provincia. No obstante, aseguró ser inocente y manifestó su indignación por lo ocurrido a lo largo de estos 10 años, tras la denuncia en su contra por abuso sexual.
A su turno, declaró el denunciante. La declaración del joven se prolongó por varias horas. Se quebró en varias oportunidades, por lo que se dispusieron algunos recesos. En todo momento estuvo acompañado por la psicóloga de la Oficina de Asistencia a la Víctima del Poder Judicial, Soledad Leiva. El joven ya había declarado al menos en tres ocasiones durante la etapa de investigación, pero a pedido expreso de la querella y la fiscalía fue citado para declarar en el juicio.
"Son cuatro los hechos que se juzgan y la declaración de mi asistido fue contundente y precisa en tiempo y lugar. El qué, el cuándo y el dónde están intactos", remarcó la querellante.
Falso testimonio
El pasado 1 de marzo, una testigo, una catequista, habría declarado a favor del sacerdote. Habría expresado creer en la inocencia del religioso. A la vez, negó conocer al denunciante. Al escuchar este testimonio, la querella cuestionó esta declaración y efectuó un planteo para incorporar nueva prueba. Sin embargo, la defensa se opuso. Al respecto, finalmente el Tribunal resolvió no hacer lugar al planteo.
Al cierre de esa novena audiencia, el joven denunciante salió del Tribunal, ubicado en avenida Colón al 200, y se dirigió a la sede de la Fiscalía General, en Roca 50 –en la misma manzana, a la vuelta-. El joven denunció por falso testimonio a la catequista, quien negó conocer a la víctima.
A puertas cerradas
En marzo, la madre del adolescente denunció al sacerdote Renato Rasgido en Andalgalá.
Por tratarse de un delito contra la integridad sexual, el debate se desarrolla a puertas cerradas.
El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi.
El Ministerio Público fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros, quien está acompañado por la abogada de la querella, Silvia Barrientos.
La defensa es ejercida por el abogado del foro local Luciano Rojas.