El diputado nacional de la UCR Mariano Campero, uno de los tres radicales expulsados del partido, aclaró que es “imposible” que se sume a las filas de La Libertad Avanza, aunque ratificó que seguirá trabajando para acompañar el rumbo del Gobierno.
El diputado nacional de la UCR Mariano Campero, uno de los tres radicales expulsados del partido, aclaró que es “imposible” que se sume a las filas de La Libertad Avanza, aunque ratificó que seguirá trabajando para acompañar el rumbo del Gobierno.
“Mi rol clave hoy es la defensa de la democracia, de las instituciones y la de dejar gobernar para que le vaya bien a un presidente que no tiene mayoría parlamentaria, que tiene muy pocos diputados y al que acompañamos. Creo que acompañarlo tiene también un valor moral porque es lo que necesita el país”, remarcó.
A su criterio, “es una regla que cada vez que asume un presidente que no es peronista, buscan voltearlo desde el primer día”.
“Hoy, para sorpresa de muchos, Milei está logrando objetivos económicos que nadie esperaba y eso es bueno para todos los argentinos”, destacó el tucumano.
Sobre su apartamiento de la UCR por parte del Tribunal de Ética del partido, Campero sostuvo que esa decisión se vincula a la disputa política que sostiene el presidente del Comité Nacional, Martín Lousteau, con el radicalismo del interior. “Para mí es como un premio que esta gente quiera apartarnos, más viniendo de quienes prefieren el conflicto interno y las alianzas con el kirchnerismo”, subrayó el diputado.
A su entender, en el seno del radicalismo “hay un sector que quiere que le vaya bien al Gobierno”, otro sector que “está en el medio” y “otro que quiere que le vaya mal, que es el de Lousteau”.
“Nosotros, cuando digo ‘nosotros’ hablo de la liga de los diputados que somos del interior, entendemos que hay una gran cantidad de ciudadanos que votaron por el cambio.