Las desventajas que deben enfrentar en términos generales las mujeres respecto de los hombres se manifiestan en casi todos los ámbitos de la vida cotidiana. También en el mercado laboral. El último informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género se denomina “El costo de cuidar: las brechas de género en la economía argentina (1er trimestre de 2022)” y presenta algunos indicadores que corroboran lo señalado.
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Brechas de género en el mercado laboral
Las mujeres tienen mayores índices de informalidad que los varones porque se insertan en las ramas de actividad más precarizadas: casi 4 de cada 10 mujeres trabajan en actividades relacionadas con los cuidados (trabajo doméstico, enseñanza, servicios sociales y de salud). La inequidad se prolonga en el trabajo no remunerado: las mujeres le dedican 6,5 horas por día al trabajo no remunerado, mientras que los varones le dedican 3,7 horas. Respecto del trabajo no remunerado, la situación se da a la inversa: por semana, los varones le dedican 40,8 horas al trabajo remunerado, mientras que las mujeres le dedican 32,5 horas. La diferencia se acrecienta si en la familia hay hijos y más aún si los hijos son pequeños.
La desigualdad es histórica y por ende se manifiesta también en el acceso a los beneficios jubilatorios. El mencionado trabajo especifica que solo el 12,1% de las mujeres en edad jubilatoria (entre 55 y 59 años) cuenta con más de 20 años de aportes. En los varones, este porcentaje asciende a 25,5%. Además, 7 de cada 10 personas que perciben las jubilaciones mínimas son mujeres.
Otro indicador que ratifica la brecha de género es el del ingreso: la brecha de ingreso total individual entre varones y mujeres fue de 28,3%. “Esto significa que, en promedio, las mujeres tienen que trabajar casi 9 días más por mes para recibir el mismo ingreso que los varones. La brecha en el ingreso de la ocupación principal alcanzó el 27,8%, mientras que la brecha entre madres y padres fue del 34,5%”, señala el informe del organismo nacional. Además, las mujeres ocupan, proporcionalmente respecto de los varones, más puestos de trabajo informal.
Hay en el estudio, sin embargo, algunos datos que permiten observar una mejora progresiva de la situación de las mujeres en el mercado laboral en el último año: en el primer trimestre de 2022, la tasa de actividad fue 1,2 puntos porcentuales (p.p.) más que un año atrás; la tasa de empleo de las mujeres creció 3,0 p.p. y la tasa de desocupación de las mujeres fue 4,0 p.p. más baja. Además, la brecha de empleo disminuyó 2,2 p.p. respecto al mismo trimestre de 2021.
Contar con un diagnóstico concreto, el que puede analizarse cualitativamente pero también con estadísticas precisas, es un buen punto de partida para empezar a gestar políticas orientadas a ir cerrando esas brechas que configuran una sociedad con marcada desigualdad de oportunidades.