martes 21 de junio de 2022

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Editorial

Bochorno judicial que debe corregirse

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8 de junio de 2022 - 00:25

Algunos hechos de gravedad inusitada ha protagonizado en los últimos días la Justicia de la provincia de La Rioja en torno al caso de la niña denominada con el nombre ficticio de Arcoiris, se seis años de edad, que podría haber sido abusada por su abuelo paterno, según la denuncia de la madre en base a lo que la chiquita afirma.

Uno de esos hechos graves protagonizados por el Poder Judicial riojano es un pedido de detención de la madre, que se niega a que la niña se vincule con el padre porque en esas visitas tiene o podría tener contacto con el hombre acusado de abusarla. Otro es el allanamiento de la vivienda de la comunicadora Manuela Calvo para secuestrar todos sus elementos de trabajo que “se encuentren relacionados o se mencione de manera expresa al caso Arcoiris”. Calvo ya había sido intimada judicialmente hace dos meses para que no estrene un video de ficción donde hablaba de la problemática de los abusos sexuales en las infancias y las revinculaciones forzosas.

El caso de la niña Arcoiris es especialmente sensible, presenta numerosas aristas y debe abordarse con un especial cuidado, atendiendo la complejidad del expediente y priorizando la protección de la menor. Sin embargo, la Justicia ha actuado torpemente, sin ningún tipo de perspectiva de infancia y con un enfoque unidireccional, desestimando las numerosas aristas que lo condicionan y, según señalan las organizaciones que acompañan el pedido de la madre, protegiendo a la persona acusada de abuso, que es funcionario judicial de la vecina provincia.

La niña viene dando indicios de que es abusada desde que tiene dos años. Se han presentando varias denuncias al respecto y hay, en la cuestionada justicia de esa provincia, un sobreseimiento para el acusado que no está firme por una apelación. Pero también obran el expediente pericias que probarían el abuso, según enfatizan profesionales y organizaciones que acompañan a la familia de la presunta víctima.

Además, la niña no quiere visitar el entorno donde se siente agredida. De hecho, el 27 de abril la mamá de Arcoiris se presentó ante Asuntos Juveniles para dejar en una exposición constancia de que su hija expresa que “no quiere ir a la casa de su padre porque tenía miedo”. Es lógico, entonces, que la revinculación con la familia paterna quede en suspenso hasta que la investigación concluya. Y aún concluyendo, ante su negativa enfática la niña debe ser oída. Sin embargo, la semana pasada la Justicia riojana libró una orden de detención por desobediencia a la autoridad contra la mamá, que finalmente no se ejecutó porque su abogada defensora, Élida Barrera, presentó una eximición de prisión. Los allanamientos a la periodista y el secuestro de sus pertenencias y material son otro capítulo del bochornoso accionar de la Justicia. La orden provocó un repudio generalizado, al que se sumaron ONG vinculadas a la libertad de expresión y organismos oficiales riojanos como la Secretaría de la Mujer y la Diversidad y la Secretaría de Derechos Humanos y nacionales, como la Defensoría del Público. El repudiable proceder de la Justicia riojana, que no consideró derechos básicos de la niña, de su madre y de la comunicadora y no tuvo la imprescindible perspectiva de infancia para abordar el caso, merece correcciones que, seguramente, no tardarán en llegar.

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