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Editorial

"Bautismos" violentos

5 de julio de 2024 - 01:15

Un brutal episodio de tortura devolvió a la superficie del debate público los denominados “rituales de iniciación” o “bautismos”, muy comunes lamentablemente en las fuerzas armadas y fuerzas de seguridad. El último hecho, ocurrido en el mes de junio, se registró en el Regimiento de Paracaidistas de Córdoba, donde un grupo de soldados fue rociado con cal viva que les produjo lesiones y quemaduras que demandaron la internación de ellos.

A la tortura le siguió la amenaza. Un mayor que participó del “bautismo”, identificado como Eduardo Paván, les dijo a las víctimas de estos ataques impiadosos que si escuchaba hablar del tema los iba a “callar a trompadas”.

El episodio se conoció porque empezó a circular un video en el que se ve y escucha a los soldados gritar desesperadamente mientras son rociados. “Nos hicieron formar fila, uno al lado del otro. Nos dijeron que nos iban a tirar harina y nos tiraron cal viva. Yo estaba en el tercer grupo. Cuando la arrojaron al segundo grupo, por el viento nos dimos cuenta de que era un polvo más espeso, arenoso. Hasta que llegaron a nosotros. Todos recibimos cal. Los que nos tiraban se dieron cuenta de las reacciones que íbamos teniendo. Nos llevaron a la sección Sanidad del regimiento y nos hicieron lavar la cara. Fue peor porque la cal reacciona con el agua”, relató un soldado a un medio cordobés pidiendo, lógicamente, se resguarde su nombre.

Los “rituales de iniciación” o “bautismos” fueron expresamente prohibidos por el Gobierno nacional en julio de 2022 luego de conocerse la muerte del soldado Matías Chirino, de 22 años, en la ciudad correntina de Paso de los Libres. Chirino perdió la vida el 19 de junio de 2022, luego de una noche en la que sus superiores lo obligaron a comer y beber en exceso en un contexto de “cena de bautismo”, ritual que le provocó una broncoaspiración que derivó en su muerte.

Los maltratos a soldados o cadetes de las fuerzas policiales por parte de sus superiores son comunes. Y a veces traen consecuencias graves, lo que ocasiona que tomen trascendencia pública. En Catamarca el caso más grave de los últimos tiempos se registró en 2017, cuando seis jóvenes estudiantes de la Escuela de Suboficiales de nuestra provincia debieron ser internados en grave estado luego de haber sido “bailados” y pasaron meses recuperándose y luchando para poder superar el trastorno físico y mental que les quedó tras la exigencia a la que habían sido sometidos. Un año después, pero en La Rioja, una situación similar terminó de la peor manera: un cadete murió a causa de los serios problemas de salud que le generaron los extremos entrenamientos a los que fue sometido durante la instrucción.

Estos rituales deben desterrarse definitivamente, pues constituyen episodios autoritarios y violentos, tipificados además en el Código Penal, que dañan a las víctimas directas pero también a las instituciones en las que se perpetran estos ataques.

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