Nicolás Enrique Ortiz (83), un curandero que vivía solo en el Valle de Paravachasca, fue asesinado tras haber enviudado hace varios años. El cuerpo fue hallado el miércoles por un hombre que fue a atenderse con él por una dolencia, ya que Ortiz sanaba molestias como empachos o aliviaba dolores corporales. Le habían pedido el turno por teléfono la noche anterior.
Ocurrió en una casa de la calle Los Eucaliptus al 700. Cuando entró la Policía, estaban todos los ambientes revueltos, como si hubiesen buscado dinero, por lo que todo apunta a un homicidio en ocasión de robo. El hombre que descubrió el cuerpo de Ortiz comentó que la puerta "estaba semiabierta y con la llave puesta del lado de afuera". Al ingresar, vio a la víctima sentada "en un sillón", con los pies atados con lo que parecía ser un cable. También se mostró sorprendido por lo sucedido ya que "este es un pueblo por demás tranquilo".