jueves 16 de mayo de 2024
Se conocieron los fundamentos de la condena al cura Renato Rasgido

"Aprovechó indebidamente debilidades a su favor y decidió sobre la víctima"

Para el Tribunal que lo condenó, hubo una relación asimétrica de poder entre el sacerdote y la víctima, un chico de 12 años. Lo manipuló por medio de regalos y ayudas económicas.

"Era el más chico y el más humilde del grupo", había declarado el joven que acusó al sacerdote José Renato Rasgido por haberlo ultrajado. “El padre comenzó a prestarle más atención porque era el más chico y humilde del grupo, empezó a acercarse a él”, se advirtió en los fundamentos de la condena. El pasado 3 de abril, los jueces de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi hallaron culpable al cura Rasgido en dos hechos de “abuso sexual simple” y dos hechos de “abuso sexual con acceso carnal”, ambos “agravados por ser ministros de culto”. El Tribunal impuso una pena de 15 años de prisión aunque mantiene la libertad hasta que el fallo quede firme.

Ayer se conocieron los fundamentos. La elaboración del voto estuvo a cargo del juez Martoccia y tuvo la adhesión de sus pares. El magistrado valoró, entre otras cuestiones, la pericia psiquiátrica realizada al acusado: no presenta alteraciones morbosas de sus facultades mentales al momento del examen, puede discernir entre lo que está bien y mal, por lo tanto puede comprender la criminalidad de lo que se le acusa; tiene aptitud suficiente para comprender las cuestiones comunes de la vida social y de relación y puede dirigir sus acciones. Por ello, se descartó cualquier causal de inimputabilidad.

Además, se destacó la declaración del denunciante. “Se encuentra anclada en la realidad”, remarcó. Tales palabras cumplen con los estándares en la materia de verosimilitud, coherencia interna y persistencia en el relato, se precisó.

“El imputado José Renato Rasgido, valiéndose de su condición de sacerdote, manipuló deliberadamente al chico por medio de regalos y ayudas económicas, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad con el claro y único fin de satisfacer sus deseos sexuales. En tal empresa, evidenció una clara obsesión por el adolescente, mediante un hostigamiento y control permanentes no sólo por vía telefónica sino en los diferentes ámbitos en los que frecuentaba. Ante la resistencia del adolescente tuvo que recurrir a la violencia y amenazas para doblegar su voluntad a fin de concretar su designio criminal. Es un delito doloso”, detalló.

Además, precisó que los ultrajes se consumaron en circunstancias de encontrarse solos, acusado y víctima. El imputado se valió del ejercicio de violencia y de amenazas consistentes en “lo que vamos a hacer ahora no le cuentes a nadie”. Rasgido logró doblegar la voluntad de la víctima.

Corrupción de menores

Si bien el cura llegó a debate imputado por “corrupción de menores” y tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella mantuvieron la acusación, el Tribunal no hizo lugar al planteo. “No puede prosperar, al haberse omitido la carga probatoria a la cual estaban obligados con el objeto de acreditar el extremo que invocan”, se señaló en los fundamentos.

La parte acusatoria compartió los argumentos de la prueba producida con relación al daño psicológico causado por los abusos. “Ahora bien, no probaron de qué manera las manifestaciones que sostuvo el chico en cuanto ‘Rasgido lo quería transformar tanto en su cuerpo como en su mente’ y su relación con los actos llevados a cabo o ejecutados por el imputado que hayan tenido la idoneidad para depravarlo”, se explica.

“La relación asimétrica de poder entre Rasgido y la víctima, no sólo física y económica sino también espiritual, agudizado por su situación de extrema vulnerabilidad por su dependencia económica y psicológica y por ser un adolescente, aprovechó indebidamente tales debilidades a su favor y decidió sobre el cuerpo de la víctima como a un objeto del cual podía usar y disponer libremente según sus bajos instintos sexuales. El nivel de instrucción del imputado y cultura, pues tenía el conocimiento y medio necesario, y la capacidad de discernimiento que le permitían darse cuenta de los ilícitos cometidos. Sin embargo, no le importó, actuó bajo sus repudiables deseos sexuales”, se sostuvo.

Vulnerable

El joven recordó que había llegado, desde otra provincia, a Andalgalá. Una vez en esta localidad, comenzó a asistir al grupo juvenil de la parroquia. Conoció al cura Rasgido. Según sostuvo, el sacerdote comenzó a prestarle más atención porque “era el más chico y humilde del grupo”. Además, Rasgido comenzó a tener contacto con su madre, para poder ayudarlo económicamente. El imputado les cuestionaba por qué iba a una escuela pública; “allí se veían casos de droga y alcohol”.

“La víctima dijo que estaba por empezar la secundaria en una escuela pública porque no tenían para pagar una privada y Rasgido habló con su madre para que fuera a una escuela privada. La relación con sus compañeros de la escuela pública era mala; le hacían mucha burla por la forma de hablar. A esta situación, Rasgido la sabía porque él le había contado que la pasaba mal; fue entonces cuando habló con su mamá para cambiarlo a la escuela privada”, se detalló.

El denunciante contó que su familia no tenía recursos económicos regulares. Solamente disponían de lo necesario para cubrir sus necesidades básicas.

“Rasgido le decía que no sea mal amigo y le agradezca siempre lo que le daba, como ser dinero, zapatillas, ropa y plata que le daba a su mamá. Después del hecho le regaló unas zapatillas que eran marca Nike”, se detalló.

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