lunes 4 de marzo de 2024
El Mirador Político

Aprestos para la abstinencia

Varios años después de la caída del fascismo, el general Charles De Gaulle le dijo al legendario periodista italiano Indro Montanelli que el inconveniente de Benito Mussolini había sido la falta de "medios para su política"...

Varios años después de la caída del fascismo, el general Charles De Gaulle le dijo al legendario periodista italiano Indro Montanelli que el inconveniente de Benito Mussolini había sido la falta de "medios para su política”. Montanelli replicó: “O acaso le faltó la política para sus medios”.

La llegada de Javier Milei a la Presidencia plantea al sistema institucional argentino precisamente la necesidad de diseñar una política para los precarios medios a su disposición.

El desafío es más arduo por las características del personaje y del proceso que lo consagró. Milei carece de experiencia como estadista, la representación de su partido en el Congreso es menesterosa y su vertiginoso e inorgánico ascenso arrasó con los liderazgos que venían orientando la dinámica política en el orden nacional.

Las urnas asignaron a un debutante la misión de reorganizar un sistema muy fracturado y el nuevo presidente construyó su identidad y su triunfo con la desacreditación rabiosa de ese mismo sistema, al que ahora necesita para la sustentar su gobernabilidad.

Inconsistencias

El problema de la inconsistencia afecta tanto a Milei como al resto de los actores. Es un problema general, no solo del presidente.

El derrotero de la alianza con Mauricio Macri condensa el fenómeno. El expresidente se apuró a respaldar la candidatura de Milei apenas se definió que serían él y Sergio Massa, y no Patricia Bullrich, quienes protagonizarían el round final del balotaje. Pero esta maniobra partió a Juntos por el Cambio y lo distanció del radicalismo, la Coalición Cívica y los moderados del PRO de forma tan cruenta que dejó su influencia muy menguada para contribuir a la gobernabilidad que Milei requiere.

Se conjetura, por ejemplo, que Milei no quería que el ultramacrista Cristian Ritondo presidiera la Cámara de Diputados, como al parecer pretendía Macri, y se inclinaba más bien por Florencio Randazzo o Miguel Pichetto. Sin embargo, la frustración de Ritondo obedece simplemente a que no pudo enfilar las voluntades suficientes para ganar el casillero, debido sobre todo a la reticencia de radicales, lilitos y exmacristas a entregarle tamaño regalo después de que su jefe y padrino, Macri, se cortara solo para abrazarse al libertario.

Tal vez si Ritondo hubieran conseguido volumen parlamentario suficiente, Milei lo hubiera querido al frente de la Cámara baja. La lógica del amor político suele ser mercenaria.

El movimiento “Alforjas Flacas”

Las dificultades que Milei tiene para transformar su consenso electoral en consenso político espiralan unas incertidumbres de entre las que emerge una certeza inobjetable, que el libertario sintetiza con la misma eficacia y olfato que lo llevó a adoptar el concepto “casta”: no hay plata.

El movimiento “Alforjas Flacas” conformado por los gobernadores del peronismo y Juntos por el Cambio, al que se plegó el electo cordobés Martín Llaryora, refleja con exactitud este desfonde estatal.

La caída de la recaudación del impuesto a las Ganancias, debido a los cambios instigados por Sergio Massa en plena campaña, que fueron apoyados por los mandatarios peronistas y aprobados por el Congreso, tuvo un impacto devastador sobre los ingresos provinciales en concepto de coparticipación. Massa se había comprometido a coparticipar otros impuestos para compensar el previsible desplome, pero perdió y los gobernadores se quedaron con el presente griego de la desfinanciación.

En noviembre, la caída de la coparticipación fue del 13,6% respecto de octubre. La proyección para 2024 es dramática: 3 mil billones de pesos menos, de los que casi 60 mil millones son de Catamarca.

Milei, que aprobó los cambios en Ganancias, se niega a cumplir las promesas de Massa, de modo que los gobernadores avanzarán por las suyas y presentarán un proyecto de ley para coparticipar la mitad del impuesto al Cheque.

La pulseada por la distribución de recursos entre la Nación y las provincias prefigura la cruda puja que se avecina.

Con el “no hay plata” Milei ratifica lo que dijo durante toda su campaña: si de su arbitrio depende, no soltará un peso. “Solo estará abierta la billetera de Capital Humano para asistir a los caídos”, advirtió.

Los gobernadores, a los que el inminente Jefe de Estado no incluye en la categoría “caídos”, pretenden obligarlo por ley a entregar una parte de los fondos que la Casa Rosada embucha sola.

Es la disputa inaugural del ciclo libertario y la disparan, unidos por la necesidad, quienes retuvieron y ganaron legitimidad al ganar en sus provincias.

Adicción

El problema de fondo, sin embargo, seguirá en pie si el país no revierte su déficit fiscal de forma drástica o encuentra cómo financiarlo. La plata seguirá escasa, cualquiera sea el modo en que se la reparta.

Las provincias han venido recibiendo miles de millones de pesos desde el Tesoro Nacional por fuera de la coparticipación. Sobre la conveniencia de esto podrán tenerse distintas opiniones, pero este flujo extraordinario de recursos, solventado con emisión desaforada y su consecuente inflación, ha operado como una droga y generado adicción administrativa.

La presión de los gobernadores para que se les asigne la mitad del impuesto al Cheque se enmarca en la inquietud por los efectos políticos que tendrá el síndrome de la abstinencia indispensable para desintoxicarse y acomodarse a la interrupción abrupta del estupefaciente presupuestario.

Precisan pertrecharse para tratar de atenuar en sus distritos los dolores y angustias de toda abstinencia, pero saben que tendrán que atravesar el calvario del adicto en depuración.

El caso de Catamarca es muy ilustrativo al respecto.

El gobernador Raúl Jalil ha demostrado en su primer período una gran habilidad para obtener fondos nacionales con los que amplió el margen de financiamiento no solo para la obra pública, sino también para programas como los descuentos al consumo con el “Días de Ensueño”, los préstamos de la Caja de Crédito o la promoción de la industria, el comercio y el turismo.

Los despachos de la Casa Rosada dejarán de ser hospitalarios para el funcionariato provincial a partir del 10 de diciembre tanto porque el partido de gobierno nacional será diferente al provincial como por la línea de ajustes que aplicará la gestión libertaria.

Este es el condicionamiento medular del segundo gobierno jalilista, y Jalil está obligado a adecuarse. Tiene que reinventarse para conducir la Provincia en una etapa que demandará esfuerzos y sacrificios a toda la sociedad. La cincha, en definitiva, es más benévola que la motosierra.

Volviendo al diálogo entre De Gaulle y Montanelli, hasta ahora el Gobernador contó con los medios para su política. Con Milei en la Casa Rosada, no le queda más alternativa que crear una política para sus medios.

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