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Editorial

Aporofobia y campaña política

Adela Cortina es quien acuñó el término "aporofobia", que significa, rechazo, fobia u odio al pobre...
9 de agosto de 2023 - 01:35

Adela Cortina es quien acuñó el término “aporofobia”, que significa, rechazo, fobia u odio al pobre. La filósofa española publicó en 2017 el libro “Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia”, creando este neologismo necesario a partir de los términos del griego áporos (sin recursos) y fobos (temor, pánico).

Si hay dirigentes políticos que padecen esta fobia la habrán dejado obligadamente de lado durante el transcurso de la actual campaña política. La cercanía con el sector más vulnerable de la población durante la actividad proselitista, lo dice cualquier manual de marketing político, es condición indispensable para instalar entre el electorado la idea de que el candidato contemplará a este sector de la población al momento del diseño de sus políticas públicas o los proyectos legislativos que presente. Esa cercanía, aunque sea solo en el momento de la fotografía o la grabación de un video, tendrá como propósito exhibir una presunta sensibilidad social del dirigente.

El problema es que no son muchos los dirigentes -o funcionarios, si resultan electos- que continúan transitando los ámbitos en los que reina la pobreza en tiempos no electorales. Pasada la hora de las urnas, no vuelven al barro donde fueron a pedir el voto. De modo que queda corroborado, y la mayoría de la gente ya lo sabe a la perfección, que el acercamiento en tiempos de campaña es apenas una puesta en escena. Los sectores empobrecidos lo saben, pero juegan el juego que le proponen porque saben que es el modo de poder exigir luego, cuando los procesos electorales fenecen, alguna ayuda que permite aliviar escasamente el drama que padecen en sus vidas.

El fenómeno de la aporofobia está muy instalado en ciertos sectores sociales de buenos ingresos que no tienen la necesidad de disimular esa aversión si no tienen ambiciones políticas. Se han registrado en años anteriores algunos episodios aberrantes, extremos, como personas en situación de calle que han sido rociados con alcohol y luego quemados. Son casos aislados, pero hay otras manifestaciones aporofóbicas más sutiles que tienden a generalizarse. El sentido peyorativo que muchas veces tiene la expresión “planero” no se vincula directamente con una mala utilización de los recursos públicos volcados a la contención social, sino a un trato despectivo hacia quienes son beneficiarios de esta ayuda, que pertenecen a los sectores sociales con sus derechos vulnerados.

Para estos sectores que sienten aversión por los pobres, las clases “bajas” de la sociedad, a las que estigmatizan de un modo sistemático, representan una amenaza a su seguridad.

La pobreza existe no como una fatalidad irremediable sino como consecuencia de sociedades profundamente desiguales. Corregir esas inequidades, promover políticas que posibiliten igualdad de oportunidades para todos es la manera de terminar con la pobreza y consecuentemente con la aporofobia.

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