Eje bonaerense. Máximo Kirchner y Axel Kicillof en el acto del 17 de octubre realizado en plaza de mayo.
Coincidencia en la balcanización de las celebraciones del 17 de Octubre: en todas menudearon las críticas y reclamos a la gestión del presidente Alberto Fernández, que no participó de ninguna. Las tribus peronistas parecen haber encontrado en el antialbertismo un eje articulador, curiosa deriva de la diáspora apenas contenida por la ausencia de un liderazgo que consiga enfilarlas en un proyecto común. Y por la necesidad de mantener la integridad de las cajas en el año electoral.
Tras el traumático Día de la Lealtad, en la Provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo pretende refugiarse en la debacle, se aceleraron las maniobras para “blindarse” ante influjo negativo de la Casa Rosada. Es un impulso idéntico al que siguen otros gobernadores peronistas para desacoplar su suerte de la Nación, estimulado después de los últimos cambios en el gabinete nacional y el relanzamiento de Fernández a su utopía reeleccionista.
El gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional, presidente del PJ bonaerense y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, encabezaron una reunión de la que participaron intendentes y funcionarios nacionales y provinciales que sacaron licencia como intendentes para ocupar sus cargos.
La prioridad de los participantes es proteger sus territorios y retener poder para atravesar una gestión nacional que avizoran en manos de sus antagonistas.
El debate giró en torno al escenario electoral, la conveniencia de sostener las PASO como dispositivo de selección de candidatos y, muy especialmente, el reclamo por recursos en el marco de la discusión del Presupuesto nacional que se desarrolla en la Cámara de Diputados de la Nación.
El movimiento bonaerense anticipa tensiones en el Congreso por la distribución de fondos.
El martes, en Santiago del Estero, los gobernadores del Norte Grande primerearon en la pelea y le arrancaron una serie de promesas al ministro de Economía Sergio Massa:
- 85.000 millones de pesos como piso para corregir las asimetrías entre jurisdicciones en materia de subsidios, creación del Consejo Federal de Administración para la aplicación de la tarjeta SUBE y aplicación de los subsidios por jurisdicción.
- Tarifa energética diferencial para las provincias de la región, con segmentación adecuada al consumo mayor por altas temperaturas en el marco de la eliminación de subsidios programados.
- Empezar a trabajar en un modelo de financiamiento estructural para los próximos 15 años para el Corredor Bioceánico, empezando con la reasignación de los fondos no utilizados por préstamos ya aprobados.
- Programa de solución estructural para las deudas de empresas energéticas con la mayorista energética CAMMESA mediante un programa de amortización específica.
Especulaciones electorales y diferencias políticas al margen, el encuentro que capitanearon Kicillof y Kirchner tuvo un fuerte componente de solidaridad provinciana para resistir en un frente que gana voltaje en la fragmentación: la inequidad en la distribución de recursos que beneficia al área metropolitana en detrimento del interior, particularmente notoria en lo que se refiere a los subsidios a los servicios.
Se traducirá con seguridad a una acción homogénea en el Parlamento en tren de contener las maniobras del interior para tratar de revertir la situación, anticipadas en la presión conjunta de los mandatarios norteños sobre Massa.
Esto compromete aún más a los legisladores nacionales del interior en la búsqueda de acuerdos tendientes a compensar la exigüidad numérica que tienen por separado, incluso superando sus divergencias partidarias.