El sistema de salud en la Argentina presenta numerosas, varias y en algunos casos graves dificultades en su funcionamiento, una realidad fácilmente palpable, histórica y explicable también por la crisis económica que afecta a todos los sectores y actividades. Tal vez sea una exageración, sin embargo, la afirmación de la Confederación Médica de la República Argentina (Comra), entidad que nuclea a los médicos a nivel nacional, de que “la salud está quebrada”, expresada días pasados a través de un documento.
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Análisis distorsionados
El diagnóstico de la entidad se formula en un contexto de conflicto de intereses, un lugar común en el sistema de salud, y tal vez una apreciación tan extrema tenga propósitos que exceden una mirada de la realidad con la perspectiva necesaria como para no incurrir en análisis distorsionados.
De ese modo Comra explica las razones por las que alrededor del 15%, según las cifras proporcionadas por la entidad, de los profesionales médicos renuncian a prestar servicios a través de obras sociales y prepagas y deciden “atender particular”. Una cosa es la salud quebrada y otra que la remuneración que cobran los médicos no esté a la altura de sus pretensiones.
La organización, además, justifica, para aquellos que continúan atendiendo a pacientes con obras sociales, el cobro de aranceles diferenciados, lo que popularmente se conoce como plus médico, para alcanzar “un sueldo decente”. En Catamarca, y también en algunas otras jurisdicciones, ese cobro es ilegal. Y en los distritos en los que no hay una prohibición expresa, el cobro diferencial es una manera directa de hacerle pagar a los pobres afiliados de las obras sociales un incremento salarial que “adecente” el ingreso de los médicos.
Toda persona que trabaja tiene aspiraciones legítimas de ganar mejores ingresos. Pero no se puede apelar para ello a cualquier recurso, por más que sea un profesional independiente. El otro tema que merece un análisis es qué se considera un sueldo “decente”. El ingreso de los médicos, como todo el mundo sabe, está muy por encima del promedio general. Si el sueldo de los médicos no es decente, ¿qué calificativo se le puede poner al del resto de los trabajadores, profesionales o no, incluso el de los enfermeros, que es sustancialmente menor?
El debate respecto del sistema general de salud, que incluye, además del subsector privado, el subsector público, no debe reducirse a una puja de intereses. La pandemia ha obligado a reforzar la asistencia presupuestaria para la salud, después de varios años en la que hubo una desinversión y hasta la desjerarquización del área, como una reacción de emergencia ante la presencia de un virus que se cobraba la vida de cientos de personas por día, en el peor momento. Sostener ese ritmo con la pandemia concluida pero con muchas otras amenazas vigentes es muy difícil. De modo que lo mejor es sumar a todos los sectores a un diálogo constructivo que permita mejorar el sistema en su conjunto y no favoreciendo solo a algunos actores.