sábado 18 de junio de 2022

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Editorial

Ambiente hostil

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18 de mayo de 2022 - 00:25

La persistencia de las prácticas que se encuadran en lo que se denomina violencia obstétrica ha originado una serie de actividades de concientización sobre el tema, que se concentran fundamentalmente en la Semana del Parto Respetado, que en la Argentina se celebra este año desde el lunes 16 y hasta el domingo 22 de mayo.

La violencia obstétrica afecta a la mujer y a su bebé durante el embarazo, pero también durante el parto y el postparto. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación señala que se manifiesta mediante prácticas, conductas, acciones y omisiones, que el personal de salud ejerce de manera directa e indirecta, en el ámbito público y privado, sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres.

Entre las violencias obstétricas más comunes se pueden mencionar el maltrato verbal, la falta de contacto de los recién nacidos con sus madres, escaso acompañamiento a las mujeres en sus estudios y parto o insuficiente provisión de información sobre los derechos que las asisten. Recién en la última década empezaron a visualizarse estas conductas como uno de los tantos tipos de violencia contra la mujer. Y, según relatan los especialistas, recrudecieron a partir de la pandemia por las restricciones a que las madres sean acompañadas en partos y cesáreas.

En Argentina rige la Ley de Protección del Embarazo y del Recién Nacido, más conocida como “la ley del parto respetado”, a través de la cual se establecieron los derechos básicos que garantizan el respeto y autonomía de las mujeres y en su relación con sus bebés recién nacidos, en la etapa del embarazo, parto, trabajo de parto y postparto. La ley garantiza, entre otros, el derecho a un parto normal; que se respete la intimidad de la madre; que no sea discriminada; que pueda elegir a la persona que la acompañará durante el trabajo de parto, el parto y el posparto; que reciba toda la información necesaria, en un lenguaje claro, sobre el estado y la evolución del parto y del bebé, así como los beneficios de amamantar y los cuidados que necesitan tanto el recién nacido como la madre.

Un informe realizado ese mismo año por el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina consignó que “un alto porcentaje de las mujeres atraviesan el nacimiento de sus hijos e hijas en un ambiente hostil”. Por ejemplo, 5,4 de cada 10 mujeres no se sintieron contenidas ni pudieron expresar sus miedos; 2,5 fueron criticadas por expresar sus emociones durante el trabajo de parto; y 2,7 recibieron comentarios irónicos o descalificadores.

El incremento de los casos de violencia obstétrica durante la pandemia es una mala noticia. La buena es que cada vez se habla más de este tipo de violencia y es deseable que llegue el momento en que cada vez que una mujer queda embarazada sepa que cuenta con una serie de derechos, incluso contemplados por la normativa vigente y que tiene la atribución y el deber de hacerlos respetar.

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