viernes 20 de enero de 2023

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Editorial

Alcohol cero: cuestionamientos y otros factores

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El proyecto de Alcohol Cero, impulsado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación y seguramente en poco tiempo más será ley nacional con la media sanción restante de parte de los senadores. El argumento central de la Agencia al momento de impulsarlo se basa en las estadísticas: de cada cuatro siniestros viales con fallecidos, en al menos uno el alcohol está presente.

La ley de alcohol cero significa que el conductor no debe beber absolutamente nada de alcohol. Actualmente, la ley nacional que rige la materia –la 24449-, establece que lo permitido es hasta 0,5 miligramos la cantidad de alcohol por litro de sangre. Hay antecedentes de normas similares en países de la región, como Uruguay y Brasil, y otras de carácter provincial en nueve jurisdicciones de la Argentina (Córdoba, Salta, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) y también en municipios.

Las ONG que defienden la nueva norma argumentan que en los lugares donde tienen vigencia este tipo de normas los accidentes disminuyeron, particularmente los que tienen un desenlace fatal. Pero, en rigor, establecer comparaciones es muy difícil porque no hay estadísticas de calidad respecto de las causas de base que generan los accidentes. ¿Cuántos siniestros viales son producidos por el consumo de alcohol, cuántos por imprudencia o negligencia, cuántos por el consumo de drogas, cuántos por conducir con sueño…? No hay respuestas certeras a estos interrogantes.

El proyecto de “alcohol cero” también tiene algunos cuestionamientos. Uno de ellos proviene de una cuestión “técnica”. Según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), los alcoholímetros que se utilizan en el país tienen un error máximo permitido de 0,041 gramos de alcohol por litro de sangre (g/l sangre). De modo que puede, eventualmente, dar positivo una persona que no consumió nada de alcohol.

Hay otras críticas. En Rosario, por ejemplo, los empresarios gastronómicos señalan que desde que se implementó esta norma restrictiva la asistencia de clientes disminuyó notablemente. Señalan que las deficiencias del transporte público no ayudan como alternativa. En Catamarca, el transporte nocturno de colectivos es prácticamente inexistente, y la cantidad de taxis y remises ha disminuido notablemente en los últimos dos años, por lo que encontrar un vehículo para trasladarse en horarios de la madrugada es muy difícil.

Las críticas señaladas pueden ser consideradas superficiales en comparación con el beneficio de prevenir accidentes, pero también deben contemplarse para una mejor planificación en la implementación de la medida.

Para terminar de diseñarse una política eficaz de prevención de los accidentes viales se requiere también de una confección de estadísticas de buena calidad, que establezcan con mayor precisión las causas de los siniestros, y el manejo de otros factores que los producen, como el consumo de estupefacientes –de uso legal o ilegal- que no se controlan en absoluto en la actualidad.n

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Escribana. Córdoba Gandini.

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