El caso de los ahorristas que no consiguen recuperar su dinero de las financieras de Catamarca sigue transitando un camino peligroso, del cual no hay retorno. Es el de las amenazas contra la integridad física de las personas y sus propiedades; por cierto, preocupa más lo primero.
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Al borde de lo peor
La bronca de quienes invirtieron su plata en esas firmas ilusionados con rentas monumentales y que ya, resignados con el fin del “negocio”, solo buscan rescatarlo –aunque algunos pocos decidieron continuar con tasas muy inferiores a las iniciales-, es absolutamente lógica: a la mayoría le postergan fechas y ya llevan entre dos y tres meses con la misma situación. La paciencia tiene un límite. Más aún cuando las respuestas son ambiguas y poco creíbles, tales como: “Estamos reprogramando”, “decidimos reestructurar deudas” o, peor aún, “nos quedamos sin sistema”.
Fue Edgar Adhemar Bacchiani, dueño de Adhemar Capital, el primero que experimentó, hace casi dos meses, la indignación de sus clientes. Cansados de esperar en el local sin ser atendidos o de recibir respuestas vagas, algunos fueron a la casa del “trader” a exigir certezas con los pagos. El clima era tan tenso que Bacchiani debió acudir a la Policía para que custodie el ingreso y cuando salió recibió todo tipo de insultos. Por esos días, ya habían empezado a presentarse denuncias en Córdoba y Tucumán de clientes de las respectivas sedes de su empresa que se declararon estafados.
Unas semanas después, la tensión se trasladó al local de RT Inversiones, propiedad de Edgardo Bulacio, la otra financiera que captó buena parte del dinero de catamarqueños con intereses pactados a tasas similares a las de Bacchiani, en una clara competencia por el mercado de los ahorros o de la enajenación patrimonial de quienes creyeron en que la plata se puede ganar así de fácil.
Los ahorristas de RT empezaron primero con las quejas moderadas adentro del local y luego subieron el tono, otros afuera golpeaban los vidrios y en los últimos días hubo dos manifestaciones frente a la empresa, con un corte de calle Rivadavia. El jueves, incluso, la Policía frenó a tiempo una quema de gomas. El hombre que cargaba los neumáticos en su auto intentaba convencer a los uniformados que su causa era más justa que la de la financiera; no entendía por qué razón la fuerza pública protegía al que se quedó con su plata en lugar de permitirle el estrago a modo de desahogo y reclamo. A ese nivel llegó la situación.
Algunos videos que circularon esta semana por las redes sociales permitieron observar el malestar de los clientes de RT que lograron ingresar al local –algunos lo hicieron por la fuerza-. Algunos hicieron planteos respetuosos y otros directamente fueron a la amenaza personal contra Bulacio y uno de sus gerentes. “Vendé la casa que compraste con nuestra plata y paganos”, le decía uno al dueño.
Ese jueves, RT no abrió sus puertas al público. “Tengo que cuidar la integridad de mis trabajadores. El martes hubo una protesta y los recibimos; sin embargo, las amenazas continuaron y ante la falta de garantías me veo obligado a tomar esta decisión. Mis empleados están todos emocionalmente quebrados, no podemos atender así", dijo Bulacio.
Pero lo más grave ocurrió ayer. Una empleada de la firma fue interceptada por una camioneta cuando se dirigía a su casa. Se le cruzó en el camino y ella cayó de su moto. "Vos sos empleada de los Bulacio, deciles que nos paguen o le vamos a prender fuego", le dijeron desde el vehículo, ni siquiera atinaron a ayudarla. La mujer, de 49 años, hizo la denuncia en la Justicia provincial. El hecho de que algunos utilicen el plural para referirse a los dueños de la financiera es porque RT fue adquirida hace un par de años por Edgardo Bulacio padre, conocido proveedor del Estado provincial desde los tiempos en que gobernaba el Frente Cívico y Social. Sin embargo, muchos de los clientes que acuden a él en procura de recuperar la inversión reciben como respuesta que ya está completamente “desvinculado” del negocio y que es su hijo a quien deben reclamar.
Al margen del resultado que tenga la investigación judicial sobre el hecho denunciado ayer por la empleada de la firma, lo cierto es que la situación ingresó en un terreno muy delicado. Que no pase a mayores depende tanto de los que captaron depósitos y no los devuelven, ni siquiera en cuotas, como de los responsables de mantener la paz social en la provincia.n