La posible derogación o modificación de la Ley de Etiquetado Frontal encendió señales de alarma entre profesionales de la salud. En Catamarca, la licenciada Paula Peralta, nutricionista e integrante del Programa de Celiaquía del Ministerio de Salud de la provincia, expresó preocupación por el impacto que podría tener la medida en las políticas de prevención alimentaria y consideró que quitar los octógonos de advertencia sería “un grave retroceso” para la salud pública.
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Advierten que eliminar el etiquetado frontal sería "un retroceso" en salud pública
La nutricionista Paula Peralta cuestionó los cambios y sostuvo que los octógonos cumplen un rol clave.
“La ley no abarca solamente los sellos negros. También incluye acciones de prevención, educación alimentaria y promoción de hábitos saludables, incluso en las escuelas. Sacar eso sería perder una herramienta muy importante”, sostuvo.
Peralta explicó que los octógonos permiten advertir a la población sobre el exceso de azúcar, sodio, grasas o calorías presentes en los alimentos industrializados y remarcó que su función principal es preventiva.
“El etiquetado no prohíbe consumir un producto, pero sí informa. Antes muchas personas consumían ciertos alimentos sin saber el daño que podían generar a largo plazo. Hoy el consumidor tiene más herramientas para elegir”, indicó.
La profesional señaló además que todavía falta profundizar el trabajo de concientización para que la población comprenda el verdadero alcance de la ley. “No todos entienden lo que significa el octógono. El gran desafío sigue siendo educar”, afirmó.
Pacientes sin diagnóstico
En paralelo, Peralta advirtió que en Catamarca todavía hay muchas personas con celiaquía que no fueron diagnosticadas, ya sea por desconocimiento o porque evitan realizarse estudios médicos.
“Hay pacientes que minimizan los síntomas o directamente prefieren no hacerse los estudios por miedo a cambiar sus hábitos. Pero cuando una persona celíaca sigue consumiendo gluten, termina enfermándose”, explicó.
La especialista recordó que la celiaquía es una condición genética permanente cuyo único tratamiento es una alimentación estricta libre de gluten. En ese sentido, insistió en la importancia de la detección temprana y del acompañamiento nutricional.
“El tratamiento no pasa por medicamentos, sino por aprender a alimentarse correctamente. Cuando el diagnóstico llega a tiempo, la persona puede llevar una vida totalmente normal”, señaló.
Peralta también destacó la necesidad de seguir ampliando la oferta de alimentos seguros y accesibles para personas celíacas, especialmente en el interior provincial, donde muchas veces existen menos opciones de compra.
En ese marco, valoró la reciente actualización del bono alimentario para afiliados celíacos de OSEP, que elevó el monto a $58.560 para la adquisición de productos sin TACC, aunque aclaró que los costos de estos alimentos continúan siendo muy elevados en comparación con los productos tradicionales.
La licenciada Paula Peralta, nutricionista, explicó que el incremento responde a la actualización nacional prevista por la Ley 26.588 y recordó que los alimentos sin TACC continúan teniendo costos muy superiores a los tradicionales.
“Las harinas, galletitas, fideos o tostadas sin gluten cuestan hasta cuatro veces más que los productos comunes. Todo aporte ayuda, aunque depende también del ingreso de cada familia”, sostuvo.