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Cara y Cruz

Aduanas interiores

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19 de marzo de 2022 - 01:10

Se informa en la página 4 de la edición de hoy sobre la reincidencia del intendente de Pomán, Francisco Gordillo, en la pretensión de establecer en su distrito el instituto decimonónico de las aduanas interiores.

Loable pertinacia: insiste en la política pese al conflicto que obligó al Gobierno provincial a rechazar la disposición que había tomado en idéntico sentido en marzo de 2018, que puso en pie de guerra a los productores.

En esta oportunidad, pretexta necesidades de control sanitario y de contar con un registro estadístico del mercado pomanisto para establecer un puesto de control interno fitosanitario en el ingreso a la ciudad y fija una tasa de $2 por cada kilo de aceituna trasladada fuera del departamento. También crea el Registro de Acopiadores, para inscribirse en el cual habrá que pagar entre 15 y 150 mil pesos, de acuerdo al volumen que se maneja.

Todo esto, fundamenta en el decreto 29/22, para “la salvaguarda de las producciones regionales, toda vez que se pretende establecer polos productivos específicos con el correspondiente beneficio grupal y evitar la monopolización de los grandes grupos empresariales que no realizan aportes comunales de ningún tipo”.

La cháchara antimonopólica apunta a disimular el verdadero motivo de la insistencia gordillista: conseguir aceitunas para la empresa municipal “Agroindustria Pomán Sociedad del Estado”, clavo que se echó encima en febrero de 2018, cuando el grupo Dulcor decidió clausurar la finca olivícola y la fábrica de aceite, y aceitunas de mesa Vanoli, localizada en Pomán, porque no podía sostenerla. Gordillo imaginó que él podría triunfar allí donde experimentados productores habían caído tras mucho esfuerzo, y les hizo el favor a los empresarios de comprarles toda la estructura por 23 millones de pesos, pagaderos en cuotas a cinco años, con opción a cinco más.

El intendente vitalicio declaró en ese entonces que el sueño de la sociedad del Estado propia no comprometería la coparticipación municipal en la transacción, ya que se pagaría con la misma producción, y que la Provincia financiaría la cosecha.

Como era de esperarse, el promisorio pronóstico no se cumplió y el Tesoro provincial debió auxiliar sistemáticamente el experimento.

En septiembre del año pasado, en una interesante ejercicio de regresión al Medioevo, Agroindustria Pomán liquidó en especie un crédito de 15 millones de pesos que le había otorgado AICAT, otra sociedad estatal, pero de la Provincia: 100 mil kilos de aceitunas que, rigurosa, AICAT exigió le fueran entregados como máximo en 60 días.

AICAT se comprometió además a comercializar los productos de la firma pomanista a cambio de un 3% de su valor.

Con la tasa de 2 pesos por kilo que le mete ahora, Gordillo eleva los costos de los productores y acopiadores para sacar la fruta del departamento, de modo que, para no perderlo, se lo vendan a él. Esto, sin perjuicio de pedirle al Gobierno que llegado el caso le financie la compra.

Lo notable es el empeño en generar estructuras empresarias estatales pesar de los demostrados fracasos.

La creación de la mostera municipal La Indómita, en Fiambalá, se ha convertido en foco de cíclicos conflictos con los productores de uva del distrito y los transportistas.

En el último, se quejan de los requisitos que la Municipalidad les impone para sacar la uva y suponen que es para obligarlos a vendérsela a La Indómita. El secretario de Producción de la comuna, Joaquín Gabriel Muñoz, lo desmintió, pero lo que ocurre es que La Indómita compite por la adquisición de la producción vitícola fiambalense con la mostera público-privada de Tinogasta, que está a unos cincuenta kilómetros de distancia.

El problema es que nadie se preguntó al edificar La Indómita sobre la racionalidad económica de tal decisión, cuando había otra mostera de gran capacidad tan cerca y funcionando. Quizás si se hubiera planteado el interrogante se llegaba a la conclusión de que dos mosteras sobraban para la producción vitícola tinogasteña. Y se diseñaban políticas tendientes a fomentar la sinergia entre ambos distritos, en lugar de antagonismos.

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