lunes 26 de octubre de 2026
Hoy continúa el debate

Acusado de abuso sexual, en silencio

En el banquillo de los acusados escuchó la acusación en su contra pero decidió mantenerse en silencio. El joven imputado por un delito contra la integridad sexual debe responder qué habría sucedido en 2017, cuando era un adolescente de 16 años.

El debate se desarrolla en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación. El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Piovano –juez Penal Juvenil de la Tercera Circunscripción Judicial, con asiento en Belén-, Marcelo Soria y Patricia Olmi. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez, quien está acompañado por la asesora de Menores Sandra López Gardel. La defensa es ejercida por el defensor Penal Juvenil Sergio Véliz.

Por tratarse de un delito de instancia privada, con un joven que era adolescente al momento del hecho y un niño involucrado, el debate se desarrolla a puertas cerradas. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el acusado optó por guardar silencia. También se presentó la primera ronda de testigos. En la ocasión declararon psicólogas y la madre del niño, quien había realizado la denuncia. La mujer contó que su hijo había manifestado cambios muy evidentes y decidió indagar. Cuando su niño le contó lo que había pasado, ella le creyó y decidió denunciar.

La audiencia pasó a un cuarto intermedio. El debate se reanuda hoy, con una nueva ronda de testigos. Luego, probablemente, se pase a la instancia de los alegatos.

El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.

Al respecto, especialistas en esta temática advierten que la familia “puede ser un territorio favorable” para maltratar y abusar de chicos y chicas. Niños, niñas y adolescentes suelen ser silenciados por sus propios agresores, mediante distintas estrategias. El agresor sexual se vale del miedo, la culpa y la manipulación. De esta manera, promueve la impunidad en estos actos de violencia. “Se trata de una órbita de violencia, de la familia como prisión”, se remarcó.

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