El debut de Lionel Messi en Mundiales sucedió el 16 de junio de 2006 por la segunda fecha del Grupo C frente a Serbia y Montenegro, en el Veltins-Arena de Schalke 04. Ese día, el equipo comandado por José Pekerman brilló con un inolvidable 6-0.
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A veinte años del debut de Messi en la Copa del Mundo
El director técnico Néstor Pekerman mandó al astro argentino a la cancha a los 74 minutos por Maxi Rodríguez y el ex jugador del Barcelona anotó a los 88, en la goleada del seleccionado ante Bosnia por 6-0.
José Néstor Pekerman no iba a repetir el error. Después de haber forjado a una generación dorada en las juveniles argentinas, el técnico había asumido la conducción de la mayor como la continuidad natural de un proceso exitoso: campeón mundial juvenil en Catar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001, no había nadie que conociera más a los integrantes de la nueva camada.
La Albiceleste había aterrizado en Alemania con sus sueños habituales, después de una gran Eliminatoria en la que había finalizado como líder junto a Brasil y con Pekerman, hasta entonces coordinador de selecciones nacionales, como entrenador tras la renuncia de Marcelo Bielsa. La formación estaba consolidada y en las tribunas se ovacionaba al “equipo de José” pero la irrupción de Lionel Messi en el Barcelona lo convirtió en una presencia inevitable. Campeón de España y de Europa como prospecto al lado de la figura estelar de Ronaldinho, la 'Pulga' se ganó su lugar en la nómina de 23.
Pekerman, quien había orquestado su estreno ante Paraguay en las juveniles y lo había hecho debutar en el primer equipo en un amistoso ante Hungría, sentó a la estrella emergente y le anticipó su rol mundialista: “Con vos no va a pasar lo que pasó con Diego, que a la misma edad no pudo ir en el '78”, le dijo.
"Lo único malo que te tengo que decir es que el equipo, en cuanto a titularidad, está muy bien conformado. Aprovechá todo esto, pero para integrarte, para ver todo lo que te va a pasar. Están las grandes figuras de Argentina, que tienen ya gran experiencia, vas a estar con ellos, viví todos los momentos. Vos vas a ser el mejor jugador del mundo, yo vislumbro eso -le anticipó-. Pero este Mundial todavía no va a ser el tuyo. Ojalá te demos los máximos minutos que te podemos dar para que disfrutes ya de adentro lo que es un Mundial. Pero no estamos seguros de cuántos van a ser. Tu Mundial es el de Sudáfrica.
Messi, con 18 años, se unió entonces a la concentración de un plantel plagado de estrellas como Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Maxi Rodríguez, Javier Saviola, Hernán Crespo, Carlos Tevez y Rodrigo Palacio. La diez era propiedad de Román, por entonces epicentro de un Villarreal histórico. Sin continuidad por un desgarro muscular que lo mantuvo al margen de las canchas durante dos meses, se había perdido la final de la Champions League ante el Arsenal: "Estoy bien de la lesión. Estoy contento por lo que conseguimos, pero en el momento me dio mucha bronca no poder jugar. Festejé más en Barcelona que en París", confesó ante los medios de su país.
Comparación
Justamente eran los medios quienes alimentaban la comparación entre Messi y Diego Armando Maradona. "No, cómo voy a ser más que Maradona. No, cómo me vas a decir eso", le respondió Messi a la consulta de un periodista en una rueda de prensa en la que no dudó en trazar un objetivo que perseguiría durante más de una década: "Tengo la ilusión de ser campeón del mundo". El ascendente ídolo ya conoció la gloria: en el Sub-20 de Países Bajos 2005 levantó su primer trofeo con la Selección como jugador más valioso y goleador del torneo.
Antes de adueñarse de la 10 que le pertenecería para siempre, Messi viajó al certamen teutón con la 19 en la espalda y fue testigo del triunfo inicial de su equipo ante Costa de Marfil: Pekerman alineó a Roberto Abbondanzieri, Nicolás Burdisso, Roberto Ayala, Gabriel Heinze, Juan Pablo Sorín, Maxi Rodríguez, Javier Mascherano, Esteban Cambiasso, Juan Román Riquelme, Javier Saviola y Hernán Crespo. Desde el banco ingresaron, en la época en la que todavía había tres cambios, Rodrigo Palacio, Luis González y Pablo Aimar.
Seis días después, en Gelsenkirchen, Pekerman dispuso únicamente el ingreso de González por Cambiasso en una noche inolvidable para el fútbol nacional: Argentina recibió una de las mejores actuaciones de todos los tiempos y Lionel Messi se convirtió en el debutante más joven de la historia mundialista de su país cuando ingresó a falta de 15 minutos para el final.
Con el trámite sentenciado, regó el suelo alemán con el talento de su zurda: desbordó por la derecha y siguió a Crespo con un centro rasante para el 4-0 y coronó el resultado con un derechazo para el 6-0 definitivo. Maradona celebraba en la tribuna la primera gran función de su heredero y Lionel Scaloni disfrutaba desde el banco de un prodigio que empezaba a romper récords: también fue el jugador más joven en anotar en un Mundial para su país. "Siempre uno sueña con jugar todo el partido, hacer las cosas bien y hacer un gol, más en un Mundial. Ver la alegría de toda esta gente me hace muy feliz. Y cuando uno sueña, sueña en grande", dijo con timidez después del encuentro.
Ya clasificado, Pekerman dispuso del ingreso de Messi para el cierre de la Fase de Grupos ante Países Bajos. En sociedad con Juan Román Riquelme construyeron los cimientos de una dupla que brillaría dos años después en los Juegos Olímpicos de Beijing. Sin embargo, los neerlandeses resistieron con Edwin van der Sar como líder y el empate le alcanzó a la Argentina para clasificarse como líder.
El 24 de junio fue un día de celebraciones múltiples para la delegación argentina por los cumpleaños de Riquelme y Messi pero principalmente por el triunfo dramático en los Octavos de Final ante México tras empezar perdiendo desde bien temprano por el gol de Rafael Márquez a los seis minutos. El empate rápido de Hernán Crespo, a los 10', emparejó un marcador que recién se destrabaría en el tiempo suplementario.
Messi ingresó a los 84' y fue determinante en otra exhibición de puro desequilibrio: con su velocidad, gambeta y aceleración desconcertó al once de Ricardo La Volpe. Incluso escribió un gol, anulado por fuera de juego, que hubiera sentenciado la clasificación a Cuartos durante los noventa minutos iniciales. La inmortal volea de Maxi Rodríguez llevó a todo un país a la afonía.
Argentina se enfrentaría entonces a la anfitriona por un lugar en las semifinales. El Estadio Olímpico de Berlín fue el escenario de una final anticipada en la que el conjunto de Pekerman marcó el pulso e incluso consiguió ponerse en ventaja con el cabezazo de Roberto Ayala. La lesión de Roberto Abbondanzieri, a 20' del final, complicó la estrategia del entrenador albiceleste: debió reemplazarlo por Leo Franco y agotó las modificaciones con los ingresos de Esteban Cambiasso y Julio Cruz, segundos antes de que Miroslav Klose marcara el 1-1 y forzara los penales. Sin cambios, Messi observó el desenlace cabizbajo desde el banco de suplentes: Ayala y Cambiasso fallaron y Die Mannschaft se metió en la semifinal.
Aquella tarde fue la primera vez en la que Messi lloró: "Quería ayudar y no podía. Quería que las cosas salieran bien, que el equipo creciera y se ganara el respeto de todos. A Alemania se le pegó un paseo bárbaro. Por eso la tristeza: fue injusto cómo nos fuimos. Cada día que pasé en Alemania aprendí cosas. Aunque no fue lo que esperaba, pude debutar en un Mundial, meter un gol y estar en un grupo con gran compañerismo".
"Me han reprochado un poco que en el 2006 esperaban que Messi jugara un poco más -analizó Pekerman tiempo después-. Nosotros veíamos lo que Messi iba a ser en el futuro, pero la realidad con el equipo, los jugadores y el funcionamiento que teníamos, ese equipo iba para la final y cerca de ganar el campeonato del mundo. Messi necesitaba su primera entrada a la Selección en un Mundial. Hasta entonces no había tenido campeonato de inferiores ni vestuario en Argentina. Para mí era ideal integrarlo y fue lo primero que le dije cuando íbamos a armar la convocatoria”.
Messi se marchó de aquel Mundial con 122 minutos, su primer tanto mundialista y una lluvia de elogios sobre su figura: "Messi es uno de los mejores jugadores de su edad que he visto jamás. Nadie era tan maravilloso con 19 años, ni Pelé ni Maradona", aseguró Karl-Heinz Rummenigge durante aquella travesía mundialista.
Pekerman renunció inmediatamente tras la eliminación, pese a la insistencia de Julio Grondona y el apoyo de sus dirigidos, incluido el propio Messi: "Sabe muy bien cómo llevar al grupo. Confía en sus jugadores, conoce a la mayoría desde los juveniles. José me enseñó a saber esperar, a no estar ansioso pese a que no me guste ir al banco".
Como si fuera un designio del destino, Argentina conquistaría la tercera Copa Mundial en Catar 2022 con un cuerpo técnico forjado bajo los mandamientos de Pekerman y Messi como su inoxidable líder. El propio Scaloni celebró el título con la camiseta que usamos durante la consagración Sub-20 en Malasia 1997.
Pekerman se emocionó en la tribuna del Estadio de Lusail cuando ante sus ojos se materializó aquello que había visto en los orígenes de Messi: "En algún momento, cuando no lo conoció el gran público, yo dije: 'Dios es argentino. Porque tenemos la bendición de que después de Diego, pensábamos que no iba a aparecer otro jugador de esa envergadura, y apareció Messi".
Fuente: FIFA.com