miércoles 1 de abril de 2026
Carta al director

A 20 años de una confiscación inconcebible

Señor Director:

Difícil es quitarle el hueso a un perro, lo acechamos tratando de sujetarlo aprovechando algún descuido; este gruñe, muestra los dientes, ladra, tratamos de distraerlo mostrando otro hueso más apetitoso, pero no, no afloja sus mandíbulas con su presa, es añudo y debemos esperar. Muchas veces cuando se le atascan en el techo del paladar, sobre todo cuando uno de esos huesos proviene de costillas, procedemos entre varios a inmovilizarlo, abriendo las fauces húmedas y extraemos el cuerpo extraño, el animal por fin descansa y si es nuestro can, nos brinda afecto.

Cuando el hombre sufre una metamorfosis, se convierte en un perro, en un lobo o en una hiena. Son los caminos que el mundo natural nos ofrece como posibilidad, donde la filogenia y lo fantástico participan interrelacionándose, por las anomalías de la transformación deviene en un dingo de cuya ferocidad nadie duda.

Abandonemos la zoología fantástica, vayamos a nuestro hueso y al perro que lo detenta: se han cumplido 20 años de la confiscación por parte de las autoridades bancarias de los depósitos en dólares pertenecientes a los ahorristas, cumpliendo órdenes del Poder Ejecutivo Nacional. En ese aciago 2001, una de las voces presidenciales aseguraba con profunda convicción la siguiente frase: "El que depositó dólares, recibirá dólares".

Fui uno de los saqueados, tenía mis depósitos en dólares en la sucursal Catamarca del Banco Macro. No eran ahorros, sino sueldos atrasados, monto originado por la demora de mi trámite jubilatorio. Clarifico esto porque algunos sectores de la sociedad por aquel entonces despotricaban contra los "ahorristas", como si el acto de ahorrar fuera un delito o un pecado capital como la avaricia. Es bueno recordar que en el Concilio de Trento (1545-1563) se condenó el hecho económico del interés que deviene de la acumulación primitiva del capital. Tal condena provocó el atraso de los países latinos favoreciendo en últimos términos el avance económico de los países protestantes. Los que tenemos cierta o incierta edad, fuimos educados en la virtud del ahorro. En las escuelas de aquella época que respondían a un proyecto de Nación nos entregaban una Libreta de Ahorro que tenía una portada adornada con la imagen de un niño sentado sosteniendo una alcancía entre sus manos. Todos los niños debíamos pegar nuestras estampillas de ahorro en la libreta y las maestras las revisaban controlando que tuviésemos bien nuestras cuentas. El ahorro es la piedra angular que da inicio al atesoramiento del capital individual. Puntualicemos: la Argentina no sufre por el Capitalismo, sino por la falta de desarrollo Capitalista. Sigamos con el relato: me presento en queja ante la Justicia Federal, el Sr. Juez de entonces Dr. Aldo César Hugo Nieva, intima al Banco Macro bajo apercibimiento previsto en el artículo 239 del Código Penal de estricto cumplimiento (entrega total del monto depositado). El Banco se niega a la entrega aduciendo un recurso de apelación "per-assaltum" (con doble s), presentado por un abogado de la provincia de Misiones de apelativo López. Sostenía este mercenario alquilado por la banca que si me eran devueltos los depósitos pondría en riesgo el sistema financiero argentino; según este personaje, ¡yo era un cabecilla de la anarquía!, al menos ocuparía un lugar en la historia. Esto quedó aletargado durmiendo en el sueño de los trámites judiciales. En 2017 se reinició el litigio, pues andaba con los bolsillos flacos, previamente había hecho reiterados reclamos administrativos ante esa sede bancaria con el agravante de que todos los meses que pasaba por la ventanilla a cobrar mi jubilación en ocasiones le preguntaba al empleado policial en custodia ¿a quién protegía, a los clientes o al banco? A los dos, me respondía.

Ante el nuevo requerimiento judicial, el Banco contestó que esa cuenta ya no existía, había desaparecido, como también había desaparecido el expediente que lo registraba. La medida judicial debía comenzar con una reconstrucción del mismo, hecho aún en trámite.

Otra reminiscencia pampeana. Desaparecido, esfumado, no existen más. No olvidemos los argentinos estas palabras. El "Nunca más" es para prohibir y castigar a la acción de desaparecer, no para los desaparecidos. Si se han hecho desaparecer personas, cómo no van a hacer desaparecer amarillos papeles.

En esos turbulentos años, se sucedieron las manifestaciones, el golpeteo en las persianas de los bancos, los dramas personales, en algunos casos el extremo de la simulación de enfermedades, todo esto para lograr la devolución de la propiedad del dinero atesorado. También podríamos nombrar otras situaciones, pero deberíamos recurrir en demasía a los eufemismos para no perder la elegancia.

Esto no es nuevo en nuestro desventurado país. El escritor argentino Julián Martel pintó en su libro "La Bolsa - Estudio Social 1891”, las ansias de acaparar, la especulación frenética. Eran los últimos días del desastroso gobierno de Juárez Celman, apodado el "Burrito cordobés”, cuñado del General Roca. Cualquier similitud o analogía con otro Presidente también cordobés con apellido Galaico que significa calle, en el nombre está el destino, rezan los lacanianos, ya que a muchos argentinos nos dejaron en la Pampa y la vía. También podemos recordar, ya que estamos a su Súper-Ministro, el árbitro de las finanzas nacionales, cordobés también como el anterior nombrado, originario de la localidad de San Francisco, sus padres poseían una fábrica de escobas. Después de su brillante actuación en tierras argentinas, fue convocado por el Gobierno de Rusia para conducir la economía, pero no duro mucho siendo despedido al poco tiempo, una verdadera lástima que no siguiera al frente de las finanzas de dicho país, a estas horas no tendríamos al mundo a inminencias de la tercera guerra mundial Iter-imperialista. Durante la crisis de 2001 los bancos continuaron enviando sus capitales al exterior, los contenidos de camiones blindados, incluso el oro del Banco Central tomaba vuelo desde Ezeiza, reinaba el caos total.

Me dediqué a ilustrarme sobre el sistema bancario argentino y con argumentos más firmes decidí escribirle al dueño del Banco Macro, en las misivas que le dirigí cada una de ellas tenía un epígrafe. Iluso de mí: creía que con la contundencia de esos martillazos literales ablandaría el corazón de tal bucanero liberando los fondos del cual soy propietario y que él seguía manteniendo bajo su poder. Por supuesto que el "Ciudadano Kane" no se dignó en contestarme.

En la primera carta apoyándome en la sentencia latina "Pactas sunt Servanda" los pactos se han hecho para cumplirlos, le ofrecía la condonación de los intereses devengados por la apropiación de mi patrimonio.

En la segunda bajo el epígrafe: "La necesidad nunca cerró un trato ventajoso", le reclamaba nuevamente el reintegro de los depósitos correspondientes, en la misma le escribía la razón de que era un cliente desde hacía mucho tiempo, instándolo a respetar el contrato , posición inicial y mínima de la eticidad burguesa, recurrí a Honorato de Balzac que en la Comedia Humana, a través de uno de sus personajes, decía: "Si el Rey se negara a pagarme lo que se me debe lo tomaría del pescuezo y lo llevaría ante el Juez", pero aquello era Francia, una nación que había hecho su Revolución Nacional consolidando el Derecho Burgués.

Había seguido en forma pormenorizada la evolución de la entidad deudora; en el diario "Página 12", en su suplemento económico "Cash" del 02/04/2006, en la sección titulada "Morfones" en el ítem Bancos, decía: "El sector financiero tuvo un año de fuerte recuperación, Macro Bansud incrementó sus ganancias de 192 a 263 millones (37%). Los títulos indexados por CER crecieron el 107%... en la intermediación financiera de 295 a 447 millones los intereses por préstamos pasaron del 26,6% al 37,5%. Durante la reunión de ADEBA, el director del Banco Macro, Jorge Brito, expresó: ‘Tenemos que hacer un mea culpa por no haber dado la cara en el 2002 con los ahorristas, porque si bien ellos se pueden sentir perjudicados, nosotros también perdimos y mucho’”. Me extendí más en la búsqueda recurriendo a otra sección del mismo suplemento de ese diario, llamada Finanzas El Buen Inversor, del 23/07/2004, en el cual aparecía la siguiente noticia: "El Banco Macro recibió el premio ‘Euromayor a la Excelencia del 2004’ como mejor Banco de la Argentina por el desenvolvimiento en los últimos 5 años... ". Hasta se cotizaban en Wall Street las acciones del Macro, con todas estas evidencias le preguntaba en la misiva al susodicho si habría de honrar su deuda conmigo.

En la tercera carta, sosteniéndome bajo el epígrafe "El valor de un hombre se mide por el grado de verdad que puede soportar" (Federico Nietzsche), le reprochaba su prolongado silencio y conjeturaba que podría deberse primero a lo insólito del medio por el cual peticionaba, ya que habitualmente es al revés. El Banco envía notas conceptuales recordatorias del atraso en el pago, luego envía nuevamente conceptuosas notas recordatorias del atraso en el pago y la amenaza del embargo judicial, ejecución de hipotecas, antes también amenazaba con el desalojo, trasladando el drama a la familia, provocando peleas entre los cónyuges, angustia entre los niños y finalmente con ollas y bártulos a la dura calle. Cuesta abajo en la rodada, como dice el tango.

La segunda conjetura que nos planteamos era que el silencio podría deberse a una falta de valor, de principios éticos o desconocimiento supinos de los principios constitucionales sobre el derecho a la propiedad privada. En la llamada Gran Depresión en los EE.UU., los banqueros quebrados que no podían afrontar sus obligaciones se descerrajaban un disparo en la boca o se precipitaban al vacío desde sus lujosas oficinas.

Cuarta carta con el epígrafe: "La raíz de todos los males es el egoísmo" (Madre Teresa de Calcuta), en esta ya lo consideraba como "Estimado Deudor", le comunicaba mi estupor de tener conocimiento del premio que le fuera otorgado por el Movimiento Familiar Cristiano "Testimonio" al Banco Macro por ¡préstamos a jubilados!, por "mantener presente el amor conyugal a través del tiempo”. Le indicaba la flagrante contradicción, ya que su banco no devolvía el depósito en dólares perteneciente a dos jubilados que le solicitaban desde hace tiempo, poniendo en duda su sentimiento de culpa. Hasta había una ley de intangibilidad de los depósitos bancarios. Lo instaba a reflexionar junto a palabras de Hegel en "Filosofía del Derecho” que el “Homo Capitalista adquiere a través de la propiedad privada la forma objetivable de su propiedad al apropiarse del Objeto, me otorgo por las características de libertad subjetiva una objetividad que es jurídicamente inviolable. Calificaba al corralito como acto subversivo, a la inversa de lo habitual. Los deudores estrangulan a los acreedores.

Sintetizaba que su negativa a contestarme se debía a darle al dinero más valor del que este tiene conforme a la fetichización máxima de las mercancías, endiosándolas, se convierte este en el Dios Único y exigente, se pierde el sentido de la relacionalidad humana. ¡Debemos vivir con los demás! Me comuniqué con la institución que le había otorgado el premio solicitando la invalidación del lauro. No obtuve respuestas.

Un día, refugiado en mi casa mientras el calor y el viento azotaban los arboles coronándolos con tierra, una típica jornada de calor en el valle, me entero de que el mentado Brito se había precipitado a tierra con su helicóptero durante su visita a tierras de su propiedad, 90.000 ha. pobladas de bosques vírgenes en la provincia de Salta. Quizás el destino le cortó las alas salvando aquellos bosques del ecocidio, considerando que seguramente si hubiese estado vivo recibiría un premio como protector de la biodiversidad, mientras que por otro lado mandaba a talar, bajo el mando de su hacha cruel, otros bosques. Realmente nadie puede saber si esto podría haber sucedido, pero la ironía con la que este mundo se maneja a raíz de lo antes evidenciado, hace creer posible ese escenario.

Si en la invención del Dante, el infierno es diseñado como un embudo con sus círculos donde giran eternamente los condenados, en el correspondiente a la avaricia, no existe la saciedad, en una visión moderna los diablos arrojan paladas de dólares a las fauces insaciables que taqueadas con los billetes piden más y más. Sin embargo, este no es mi deseo.

Calvino, en su segundo Sermón de Job, escribía: “Los hombres sin duda regresan desnudos a la fosa, incluso los paganos han dicho que solo la muerte muestra la pequeñez del hombre". ¿Por qué?

Porque poseemos un abismo de codicia y nos gustaría engullir toda la tierra y si un hombre posee muchas riquezas, tierras, viñas, prados y posesiones, no le es bastante. Dios tendría que crear nuevos mundos si pretendiese satisfacernos".

Sin embargo, durante nuestro paso a través de este mundo fugaz, debemos tratar al menos de vivir del fruto de nuestro esfuerzo atesorado. Espero que se haga justicia como la merezco.

Nelson Tomás Valdez

DNI 7.942.101

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