Diego Schwartzman cayó ante el noruego Casper Ruud, y no pudo lograr su segunda coronación en el Argentina Open.
Diego Schwartzman cayó ante el noruego Casper Ruud, y no pudo lograr su segunda coronación en el Argentina Open.
En el court Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis, el Peque se llevó el set inicial por 7-5. Pero el noruego, más regular, se adueñó del segundo por 6-2 y del tercero por 6-3 .
El partido arrancó parejo, aunque el porteño comenzó con algunas dudas con su saque, que estuvo en peligro en los primeros games. Ruud tuvo dos chances de quiebre en el segundo y una más en el cuarto. Pero cuando no tuvo margen de error, el Peque respondió bien, estuvo rápido de piernas y de reflejos y salvó todos los break points. Así llegaron al quinto game 2-2 en el marcador.
Bien plantado en el fondo y con buena movilidad, Schwartzman levantó la presión en el séptimo juego y, gracias además a algunos errores de su rival, quedó 15-40, con dos oportunidades para quebrar. Pero primero, el Peque dejó un drop en la web. Y a continuación, el noruego jugó un gran punto, abriendo mucho la pelota para sacar de la cancha al argentino y dejarlo sin chances de volver el siguiente tiro. Así evitó el quiebre y luego se llevó el game, para ponerse 4-3.
En un choque muy parejo y entretenido, entre jugadores con estilos de juego parecidos, siguieron sin sacarse ventajas y el Peque llegó al décimo game 4-5 abajo, con la obligación de sostener el saque para no ceder el parcial inicial.
Ruud se animó a arriesgar un poco más y puso en problemas al argentino, que quedó con un break point en contra (30-40). Lo salvó al ganar un punto larguísimo, en el que el noruego terminó tirando la pelota demasiado larga. El Peque levantó los brazos e hizo estallar el estadio. Y luego se llegó el game para mantener la paridad (5-5).
Alimentado por la energía que bajaba de las tribunas, llenas de gente, Schwartzman consiguió finalmente romper el saque de Ruud. Fue en el 11° game para adelantarse 6-5 y quedar a un paso de llevarse el set.
Y el Peque no perdonó. En un juego accidentado -el noruego se cayó cuando fue a buscar una pelota con el marcador 30-0 a favor del argentino, pareció golpearse fuerte, pero volvió a la cancha sin problemas-, jugó sólido con el saque y cerró el capítulo inicial.
El comienzo del segundo set fue similar al del primero. Juego muy parejo y el noruego algo más seguro que el argentino en sus games de saque. Otra vez Schwartzman estuvo cerca de ceder el servicio en un segundo game larguísimo (se jugaron 15 puntos). Y otra vez, moviéndose bien por la cancha, levantó cuatro break points, dejó el marcador 1-1 y evitó que Ruud sacara una ventaja tempranera.
El noruego no mostraba el mismo nivel que había desplegado en las rondas previas, pero igual jugaba con mucha intensidad y mantenía el juego muy parejo. En el tercer game, sostuvo su servicio sin problemas y se puso 2-1.
A continuación, el porteño jugó su mejor game de saque: arriesgó más, metió pelotas más esquinadas y buscó las líneas. Y se llevó el juego en cero (2-2).
Aunque dos games más tarde, Ruud le quebró. Fue en un juego en el que el argentino buscó meterse más en la cancha y presionar más adelante. El noruego supo leer bien sus intenciones, lo complicó con un par de globos y consiguió el break para sacar una ventaja de 4-2, que luego extendió a 5-2.
El Peque bajó el nivel y la intensidad en esos últimos games y Ruud, que fue muy regular, no tuvo problemas para volver a la quebrar en el octavo game, para cerrar el set por 6-2.
En el primer juego del tercer parcial, con Ruud al saque, el Peque estuvo un par de minutos discutiendo con el umpire por una pelota que él había visto mala. El juez no le dio la razón (el noruego se puso 30-15) y el argentino se quedó masticando bronca y cedió el game luego sin oponer resistencia. E inmediatamente después, desconcentrado, perdió el saque en cero y quedó 0-2 abajo.
Desde la tribunas empezaron a bajar gritos de aliento, que le pedían que se olvidara de esa pelota polémica (al menos, para él) y se metiera de nuevo en el partido. Y así lo hizo, porque le devolvió el break a Ruud y achicó la distancia, 1-2.
No le duró mucho la alegría. Porque otra vez empezaron a aparecer los errores y las dudas que lo habían complicado en el final del segundo set. En el cuatro game, se equivocó demasiado y terminó perdiendo el saque, con una doble falta en el último punto, para quedar otra vez en desventaja, 1-3.
Ruud, que no bajó el nivel en ningún momento, aprovechó el bache del argentino (que parecía ser más mental, que físico o tenístico) y se escapó en el marcador, con otro impecable juego de saque, 4-1.
Casi sin margen de error, en el sexto game Schwartzman sacó pecho y levantó cuatro break points. Así quedó 2-4 abajo, pero daba la sensación que quería meterse otra vez en el partido.
Sin embargo, no dependía de sí mismo. Y Ruud, impasible, siguió muy seguro con su saque, se puso 5-2 quedando muy cerca del título.
El Peque extendió la historia al ganar un buen juego de saque, cediendo apenas un punto, que dejó el set 5-3 a favor de su rival y hizo estallar las tribunas.
El porteño salió entonces a buscar el break que hiciera posible la remontada. En el noveno juego, devolvió todo lo que le llegó desde el otro lado de la red, pero el noruego, incansable y pegándole muy fuerte a la pelota, no le dio lugar para reaccionar. Se llevó el game y gritó campeón sobre el polvo de ladrillo porteño por segunda vez.
Fuente: Clarín